ES · EUR
My OzuMy Ozu

OZU /BRASIL /SÃO PAULO /GUÍA

Excursiones desde São Paulo

9 h de ruta4 paradasMejor: De abril a septiembre, que es la seca. En verano llueve todas las tardesActualizado julio de 2026

EN CORTO

Los ingleses construyeron aquí un pueblo inglés entero, y no una casa suelta: calles de madera, casas de tablas con chimenea, un campo de críquet y una torre del reloj que copia al Big Ben, en mitad de la selva atlántica y entre la niebla, a una hora de São Paulo. Lo levantó a finales del XIX la compañía ferroviaria británica que hizo la línea del café, para alojar a sus ingenieros y a sus obreros. Se llama Paranapiacaba y sigue ahí, habitado y en pie.

Los edificios de Santos reflejados en la arena mojada al atardecer
© Leguth Edson · CC BY-SA 3.0 · Wikimedia Commons

Ese sitio explica de dónde vino el dinero de esta ciudad: del café que bajaba en tren desde el interior hasta el puerto de Santos, salvando una sierra de casi ochocientos metros de desnivel con un sistema de cables y planos inclinados que fue una proeza de ingeniería. Alrededor de São Paulo hay más de lo mismo: la selva atlántica, el puerto que movió todo aquello y las playas a las que baja la ciudad los fines de semana. Todo a una o dos horas, si el tráfico lo permite.

La ruta, parada a parada

4 PARADAS
  1. 01

    Paranapiacaba

    ⏱ Un díaUna hora al sureste, en tren o por carretera

    Un pueblo victoriano completo colgado del borde de la sierra, con casas de madera pintada, faroles, una iglesia anglicana y la torre del reloj. Los ingleses lo levantaron para operar el ferrocarril que bajaba el café de la meseta al puerto, y lo hicieron a su manera: con casas por categorías, la del ingeniero jefe arriba en la colina y las de los obreros abajo, separadas por una alambrada. Esa jerarquía sigue leyéndose en el plano.

    La razón de que exista es la sierra: entre São Paulo y el mar hay ochocientos metros de desnivel en muy poco recorrido, demasiado para una locomotora. La solución fue partir la bajada en tramos y subir y bajar los vagones con cables de acero movidos por máquinas de vapor fijas, un plano inclinado tras otro. Se puede visitar la maquinaria.

    Y el nombre lo dice todo: Paranapiacaba significa, en tupí, algo así como el sitio desde donde se ve el mar. La ironía es que está casi siempre metido en la niebla y no se ve nada. Lleva chaqueta: aquí llueve y hace fresco cuando en São Paulo hace calor.

  2. 02

    La selva atlántica

    ⏱ Un díaEmpieza en la propia sierra, a una hora de la ciudad

    La Mata Atlántica, bosque tropical, cubría toda la costa de Brasil, miles de kilómetros de norte a sur, y hoy conserva alrededor de un doce por ciento. No es la Amazonía: es otro bioma, más antiguo en su forma actual, y tiene un dato que sorprende. Por hectárea es aún más diverso que la Amazonía, con un porcentaje altísimo de especies que no existen en ningún otro sitio del planeta.

    Se lo comió el café, la caña, la ganadería y las ciudades: se taló para plantar lo que hizo rico a este estado, incluida la ciudad en la que estás. Lo que queda está sobre todo en la sierra que va al mar, precisamente porque era demasiado empinada para cultivarla.

    Empieza a una hora de São Paulo y hay parques donde se anda entre helechos gigantes, bromelias y árboles enormes, con monos y tucanes de verdad. Ver ese bosque después de haber cruzado cincuenta kilómetros de hormigón para llegar es entender de una vez qué se pagó por esta ciudad.

  3. 03

    Santos y el puerto

    ⏱ Un díaUna hora bajando la sierra hacia el mar

    Bajando la sierra asoma Santos, el mayor puerto de América Latina y el sitio por el que salió todo el café que construyó São Paulo. Tiene un paseo marítimo larguísimo con jardines, una playa urbana y un casco antiguo con la antigua Bolsa del Café, que hoy es un museo y que merece la visita: es la sala donde se fijaba el precio del grano para medio mundo, con sus vidrieras y su suelo de mármol intactos.

    Y este puerto es donde empieza media historia de esta región: por aquí entraron los millones de italianos que llenaron São Paulo, y aquí atracó en 1908 el Kasato Maru con las primeras familias japonesas. Cada oleada de gente que hizo esta ciudad puso el pie en ese muelle. También es la ciudad donde jugó Pelé toda su carrera, y hay un museo en el estadio.

    Práctico: se baja por una autopista de curvas por la sierra, en fin de semana de verano hay atascos monumentales porque medio São Paulo baja a la playa, y la playa de Santos está bien pero no es el Caribe. Si buscas agua bonita, sigue hacia el norte.

  4. 04

    Las playas del norte

    ⏱ Un día largoDe dos a tres horas por la costa hacia el noreste

    A dos o tres horas por la costa hacia el noreste están las playas buenas: el litoral norte, con arena clara, agua verde y la selva atlántica cayendo directamente al mar. Juquehy, Maresias, Camburi y, más allá, Ubatuba, con decenas de calas. Y enfrente, Ilhabela, una isla montañosa a la que se llega en ferri, con cascadas dentro de la selva y playas que solo se alcanzan en barco.

    Es donde São Paulo se va el fin de semana, y ahí está el problema: en verano y en festivos, la carretera de la costa se colapsa de una manera legendaria, y lo que son dos horas se convierten en cinco o seis. Si vas a hacerlo, sal muy temprano el sábado y vuelve el domingo tarde o el lunes, o hazlo entre semana.

    La otra cosa que hay que saber es el calendario: de diciembre a marzo es verano y llueve mucho, casi todas las tardes, con tormentas fuertes. De abril a septiembre hay menos agua, menos gente y sigue haciendo bastante calor en la costa. Esa es la ventana.

Preguntas frecuentes

¿Qué excursiones se pueden hacer desde São Paulo?

Paranapiacaba, a una hora: un pueblo victoriano inglés entero, con torre del reloj copiada del Big Ben, construido por la compañía ferroviaria británica en mitad de la selva atlántica. Santos, el mayor puerto de América Latina, por donde salió el café y entraron los japoneses en 1908. La selva atlántica, de la que solo queda un 12% y que por hectárea es más diversa que la Amazonía. Y las playas del norte, a dos o tres horas.

¿Hay playa cerca de São Paulo?

Sí, pero no en la ciudad: São Paulo está a ochocientos metros de altura y a una hora de la costa. Santos es la playa urbana más cercana y está bien sin más. Las buenas están dos o tres horas al noreste (Juquehy, Maresias, Ubatuba) y la isla de Ilhabela. Ojo con el tráfico: en verano y festivos la carretera de la costa se colapsa y dos horas se convierten en cinco o seis.

Más en São Paulo

OZU+1 sala VIP + 1 eSIM de 10 GB cada mes, y precios de miembro en todo29,99 € al mesConoce Ozu+ →