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Comer en Marrakech: tajine, puestos y azoteas
3 h de ruta4 paradasMejor: Los puestos de Jemaa el-Fna montan al caer el solActualizado julio de 2026
La cocina marroquí es una de las grandes del mundo y en Marrakech se come bien en tres registros distintos: los puestos de humo de Jemaa el-Fna, las azoteas de la medina y las mesas de la ciudad nueva. Los tres valen y son experiencias distintas.

Un apunte que descoloca a todo el mundo: el tajine no es un plato, es la olla de barro con sombrero cónico en la que se cocina. Y lo que en tu país llaman cuscús aquí es plato de viernes, el día de la oración, no de todos los días.
La ruta, parada a parada
4 PARADAS- 01
Los puestos de Jemaa el-Fna
Al caer el sol se monta un mercado de comida entero en la plaza: puestos numerados con bancos corridos, humo, y camareros que compiten por sentarte. Suena a trampa y no lo es: están controlados, cocinan a la vista y comen ahí los marroquíes. La regla para elegir: el que esté lleno de locales, no el que más grite. Pide brochetas, tajine, sopa harira o, si te atreves, caracoles y cabeza de cordero, que son los clásicos de la plaza. Confirma el precio antes de que te traigan nada extra "de regalo".
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El tajine y qué pedir
En esa olla de barro con tapa cónica se guisa a fuego lento durante horas, y el vapor vuelve a caer sobre la comida, así que sale tierna sin apenas agua. Los clásicos: pollo con limón confitado y aceitunas, o cordero con ciruelas y almendras. Otros imprescindibles: la harira (sopa de tomate, lentejas y garbanzos con la que se rompe el ayuno), la pastilla (empanada de pichón o pollo con canela y azúcar por encima, que suena raro y está buenísima) y el té a la menta, que aquí se sirve a todas horas y con mucho azúcar.
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Las azoteas de la medina
La medina se recorre como un laberinto a nivel de calle y como una ciudad entera a nivel de azotea: casi cada riad y cada café tiene terraza, y ahí es donde se cena bien, con la Koutoubia iluminada y la llamada a la oración de fondo. Muchos riads abren su restaurante a quien no se aloja, y suele ser la mejor comida de la ciudad: casera, sin prisa y en un patio. Reserva, porque tienen pocas mesas.
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Guéliz, la ciudad nueva
Guéliz lo construyeron los franceses en el protectorado, con avenidas rectas y edificios bajos: aquí están los bistrós, la cocina marroquí moderna y los sitios donde sirven alcohol, que en la medina escasea. Es el contrapunto útil si llevas tres días de tajine, o si quieres cenar sin negociar nada. Y de camino cae el Jardín Majorelle, así que se combina bien con esa mañana.
Preguntas frecuentes
¿Es seguro comer en los puestos de Jemaa el-Fna?
Sí: los puestos están numerados y controlados, cocinan a la vista y comen ahí los propios marroquíes. La regla es elegir el que esté lleno de locales y confirmar el precio antes de que traigan extras "de regalo".
¿Qué es un tajine?
Es la olla de barro con tapa cónica en la que se guisa, no el plato en sí. Dentro se cocina a fuego lento durante horas: los clásicos son pollo con limón confitado y aceitunas, o cordero con ciruelas y almendras.
¿Se puede beber alcohol en Marrakech?
Sí, pero con moderación de oferta: en la medina escasea y muchos sitios no sirven. En Guéliz, la ciudad nueva, y en los hoteles y riads con licencia sí se encuentra. Marruecos es un país musulmán y el alcohol no está en la vida cotidiana.