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Dubái: consejos prácticos
1 h de ruta4 paradasMejor: De noviembre a marzo. En verano la ciudad se vive bajo techoActualizado julio de 2026
Comprueba tu medicación antes de volar. Es el consejo más importante de esta página y no es alarmismo de guía: los Emiratos tienen una política de tolerancia cero con las drogas que incluye sustancias que en Europa se venden en una farmacia o incluso sin receta. La codeína, el tramadol, algunos ansiolíticos y el CBD están en listas controladas aquí, y la ley se aplica sobre cantidades mínimas, incluidas las que ya están en tu cuerpo.

La regla práctica: si llevas medicación con receta, lleva también la receta, en inglés si puedes, y comprueba en la web oficial del ministerio de sanidad emiratí si tu principio activo requiere permiso previo. Se tramita antes de viajar. No es un trámite molesto: es lo que separa unas vacaciones de un problema legal muy serio. Y a partir de ahí, este país es de los más fáciles y seguros que vas a visitar, siempre que conozcas cuatro reglas más.
La ruta, parada a parada
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Las cosas que aquí son delito
La tolerancia cero con las drogas significa exactamente eso: se han dado casos de detención por cantidades ínfimas y por dar positivo en un control, sin que hubiera sustancia física encima. Lo que consumiste legalmente en otro país antes de volar te puede seguir dentro. Y hay fármacos comunes en Europa (codeína, tramadol, algunos ansiolíticos) y productos con CBD que aquí están controlados. Lleva receta y comprueba en la web del ministerio antes de viajar.
El resto de reglas son más suaves pero conviene conocerlas: beber alcohol solo en sitios con licencia, y nunca en la calle, estar borracho en público es delito. Las muestras de afecto en público, más allá de darse la mano, están mal vistas y pueden dar problemas. Vestir cubriendo hombros y rodillas en centros comerciales y espacios públicos: no es una recomendación, hay carteles.
Las relaciones fuera del matrimonio y la convivencia se han despenalizado en los últimos años, así que ahí la situación es distinta a la de hace una década. Y nada de fotografiar a la gente, en particular a mujeres locales: eso sí puede acabar en denuncia.
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El calor, que aquí es una categoría distinta
De junio a septiembre, Dubái pasa de los cuarenta grados con una humedad del Golfo que hace que la sensación sea peor, y la ciudad simplemente se muda bajo techo. No es que haga calor: es que estar en la calle a mediodía en agosto es peligroso. La ley prohíbe trabajar al aire libre en las horas centrales durante esos meses, precisamente por eso.
La consecuencia práctica es doble. Si vienes en verano, todo lo que hagas será dentro (malls, museos, hoteles) y las cosas al aire libre de esta guía no existen: ni el desierto, ni el Creek andando, ni el paseo de Marina. A cambio, es temporada baja y los hoteles cuestan una fracción. Si puedes elegir, ven de noviembre a marzo, que es cuando esta ciudad tiene sentido: veinticinco grados, terrazas, playa y desierto.
Y un apunte sobre la lluvia: en abril de 2024 cayó aquí una cantidad de agua histórica y la ciudad se inundó. Circuló mucho que fue por la siembra de nubes. Los meteorólogos lo atribuyeron a un sistema de tormentas, y sembrar nubes no crea tormentas de esa magnitud. Llueve poquísimo, pero cuando llueve, esta ciudad no tiene desagües.
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Ramadán, si te toca
El mes de Ramadán se mueve unos once días cada año respecto al calendario occidental, así que comprueba las fechas antes de reservar. Durante ese mes, comer, beber o fumar en público durante las horas de sol está prohibido por ley, también para los no musulmanes. En los últimos años la aplicación se ha relajado bastante y muchos restaurantes sirven con normalidad, a veces tras un biombo, pero la norma existe y la cortesía básica también.
Lo que cambia de verdad es el ritmo: la jornada laboral se acorta, la ciudad se apaga durante el día y explota al caer el sol. El iftar, la comida con la que se rompe el ayuno, es un acontecimiento social enorme, con tiendas de campaña montadas en los hoteles y mesas gigantes.
Y aquí va lo que casi nadie te dice: coincidir con Ramadán puede ser lo mejor de tu viaje si te adaptas. Todo el mundo puede ir a un iftar, incluidos los no musulmanes, y es la única ocasión en que vas a compartir mesa con emiratíes de forma natural. Los precios de hotel bajan y las noches son largas. Eso sí, muchos bares no sirven alcohol durante el mes y algunos espectáculos se suspenden.
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El dinero, el agua y lo fácil
Lo fácil, que también hay que contarlo. Dubái es una de las ciudades más seguras del mundo en términos de delincuencia común: se anda de noche por cualquier sitio y los robos son muy raros. El agua del grifo es potable, viene de desaladoras, aunque casi todo el mundo bebe embotellada por el sabor. La tarjeta se acepta en todas partes y el dírham está anclado al dólar, así que el tipo de cambio no se mueve. Se habla inglés en absolutamente todo, más que árabe en el día a día.
Un par de cosas más. La propina no es obligatoria pero se ha vuelto costumbre: alrededor del diez por ciento si no viene ya en la cuenta, y ojo porque muchos restaurantes añaden un cargo de servicio y un impuesto turístico que ya están dentro. Los taxis van con taxímetro y no hay que negociar.
Y una advertencia que suena rara: aquí las deudas son un asunto muy serio, con consecuencias legales que en Europa no existen, así que si alquilas coche y tienes un accidente o una multa, no te vayas del país sin resolverlo. No es un problema para un turista normal, pero conviene saber que aquí eso no se deja pendiente.
Preguntas frecuentes
¿Qué medicamentos están prohibidos en Dubái?
Hay fármacos comunes en Europa que aquí están en listas controladas: codeína, tramadol, algunos ansiolíticos y los productos con CBD, entre otros. La política de tolerancia cero se aplica sobre cantidades mínimas, incluidas las que ya están en tu cuerpo. Lleva la receta, en inglés si puedes, y comprueba en la web oficial del ministerio de sanidad emiratí si tu principio activo necesita permiso previo: se tramita antes de viajar.
¿Se puede viajar a Dubái en Ramadán?
Sí, y puede ser lo mejor del viaje si te adaptas: los hoteles bajan de precio, las noches son larguísimas y cualquiera puede ir a un iftar, la comida con la que se rompe el ayuno, que es la única ocasión en que vas a compartir mesa con emiratíes de forma natural. Ten en cuenta que comer, beber o fumar en público durante las horas de sol está prohibido por ley, aunque la aplicación se ha relajado, que muchos bares no sirven alcohol ese mes, y que las fechas se mueven unos once días cada año.