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Excursiones desde Dubái

8 h de ruta4 paradasMejor: De noviembre a marzo. En verano, el desierto es directamente letalActualizado julio de 2026

EN CORTO

El órix árabe, ese antílope blanco de cuernos largos y rectos que es el animal nacional de este país, se extinguió en libertad en 1972. El último ejemplar salvaje fue abatido y se acabó la especie. Lo que la salvó fue un puñado de animales en colecciones privadas y zoos, con los que se montó un programa de cría que décadas después empezó a soltarlos de nuevo. Hoy hay manadas sueltas otra vez, y las puedes ver a una hora en coche del edificio más alto del mundo.

El embalse de Hatta entre montañas de roca pelada
© Robert Haandrikman · CC BY 2.0 · Wikimedia Commons

Esa es la sorpresa de las excursiones desde Dubái: alrededor de la ciudad hay cosas que no encajan con la idea que traes. Un desierto protegido de verdad, unas montañas con cañones de agua fría, un emirato vecino que prohíbe el alcohol y tiene los mejores museos del país, y otro con un Louvre. Todo a menos de dos horas. Lo único que manda aquí es el calendario: de mayo a septiembre nada de esto se hace, porque el interior alcanza temperaturas que no admiten improvisación.

La ruta, parada a parada

4 PARADAS
  1. 01

    La reserva del desierto

    ⏱ Medio díaUna hora hacia el interior. Solo con operador autorizado

    La Reserva de Conservación del Desierto de Dubái ocupa una parte importante del territorio del emirato y es un área protegida de verdad, con acceso restringido a un número limitado de operadores autorizados. Ahí es donde tiene sentido gastar el dinero del desierto, y no en el circuito estándar.

    Lo que hay dentro: dunas rojas de arena fina, arbustos de ghaf (el árbol nacional, que aguanta el verano del Golfo con raíces de treinta metros), gacelas de arena y órix. Los órix son el motivo. Descienden del programa de cría que recuperó una especie extinta en libertad, y verlos en su sitio, en manada, sabiendo que hace cincuenta años no quedaba ninguno suelto en el planeta, es otra cosa distinta a una foto en una duna.

    También hay cetrería, que aquí está reconocida como patrimonio inmaterial y no es un número de circo: es una tradición viva. Y una comparación que conviene hacer: el dune bashing, el circuito de dunas a toda velocidad, es divertido, pero es lo que ha dejado las dunas cerca de la ciudad marcadas de rodadas.

  2. 02

    Sharjah

    ⏱ Un díaMedia hora al norte, pegada a Dubái

    El emirato de al lado empieza donde acaba Dubái, sin solución de continuidad, y es su opuesto exacto. Sharjah es conservador, tiene el alcohol completamente prohibido en todo su territorio (no hay licencias, ni en hoteles) y ha apostado por la cultura en vez de por los superlativos. Fue nombrada capital cultural del mundo árabe, y no de broma.

    El resultado es que tiene los mejores museos de los Emiratos y casi nadie los visita. El Museo de la Civilización Islámica, en un antiguo zoco junto al agua, es magnífico: astrolabios, manuscritos, ciencia, y una cúpula con el cielo estrellado por dentro. Está también el zoco Al Markaz, con su arquitectura de los setenta y sus torres de viento. Y el casco viejo restaurado, que es lo que Dubái habría sido. Está a media hora en coche y a un mundo de distancia.

    Ojo con dos cosas: el tráfico entre Sharjah y Dubái en hora punta es infame, y las normas de vestimenta aquí son más estrictas de verdad, no como recomendación.

  3. 03

    Las montañas de Hatta

    ⏱ Un díaHora y media al este. Se cruza territorio de Omán

    A hora y media de la ciudad, Dubái tiene un enclave en las montañas Hajar, separado del resto del emirato: se llama Hatta y es un valle de roca pelada, cañones y un embalse de agua verde encajado entre paredes. Se puede ir en kayak, hay rutas de senderismo y de bici, y hace varios grados menos que en la costa.

    Hay algo que hay que planificar: la carretera cruza territorio de Omán en un tramo. Depende de la ruta y del momento, esto puede implicar control fronterizo, así que lleva el pasaporte y comprueba antes de salir cuál es la situación, sobre todo si vas en coche de alquiler, porque muchas compañías tienen restricciones sobre cruzar.

    Merece la pena por lo que es: la única parte de Dubái con relieve, con agua y con sombra. Aquí había un pueblo de montaña habitado siglos antes que la costa, con sus torres de vigilancia, precisamente porque aquí había agua. Todo lo demás de este emirato vino después.

  4. 04

    Abu Dabi

    ⏱ Un díaHora y media por autopista hacia el suroeste

    Hora y media de autopista recta separan Dubái de la capital, y la excursión se cae de madura. Hay dos motivos y son los dos de primera.

    Uno es la Gran Mezquita Sheikh Zayed: mármol blanco para cuarenta mil personas, con incrustaciones de flores en piedra, la mayor alfombra tejida a mano del mundo y unas lámparas de cristal alemán. Se entra gratis, hay que ir cubierto, prestan túnicas en la puerta, y hay que ir al atardecer, cuando la iluminación cambia de color.

    El otro es el Louvre Abu Dabi, que no es una franquicia con cuadros prestados sino un museo con un discurso propio: ordena las piezas por épocas y no por civilizaciones, así que ves juntos lo que se hacía a la vez en China, en Egipto y en Europa.

    La cúpula, que parece un colador gigante flotando, deja caer la luz filtrada en miles de puntos, y ese efecto es la mitad de la visita.

    Y de paso, entiendes la relación entre las dos ciudades: aquí está el petróleo del país, y por eso Abu Dabi pudo rescatar a Dubái en 2009 y ponerle su nombre a la torre.

Preguntas frecuentes

¿Qué excursiones se pueden hacer desde Dubái?

La Reserva de Conservación del Desierto, a una hora, que es área protegida con operadores limitados y donde hay órix, una especie que se extinguió en libertad en 1972 y se recuperó criándola, Sharjah, a media hora, conservadora, con el alcohol prohibido y los mejores museos del país, Hatta, el enclave de montaña con agua y cañones, a hora y media, y Abu Dabi, con la Gran Mezquita y el Louvre, también a hora y media.

¿Merece la pena el safari por el desierto de Dubái?

Sí, pero elige bien. El circuito estándar de dune bashing, subir y bajar dunas a toda velocidad en todoterreno, es divertido y es lo que ha dejado las dunas cercanas a la ciudad marcadas de rodadas. La alternativa es la Reserva de Conservación del Desierto, área protegida con acceso limitado a operadores autorizados, donde ves órix, gacelas y cetrería. De mayo a septiembre, nada de esto: el desierto en verano no admite improvisación.

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