Excursiones de un día desde Milán
5 paradasMejor: De mayo a septiembre para los lagos, el resto, todo el añoActualizado julio de 2026
Un lago glaciar con los Alpes al fondo a cuarenta minutos en tren. Una ciudad medieval amurallada entera a cincuenta. La primera capital de Italia a una hora. Milán está en el centro del norte y tiene una red de trenes que funciona, y esa combinación convierte cualquier día suelto en un viaje de verdad.

Es además lo que hace la gente de aquí: Milán trabaja de lunes a viernes y se va el fin de semana, y no lo disimula. Copiarles es el mejor consejo de esta página. Y hay una ventaja práctica que no tiene Roma: casi todo esto es tren regional, sin reserva y sin alta velocidad, así que se decide por la mañana mirando por la ventana.
La ruta, parada a parada
5 PARADAS- 01
El lago de Como
Lo excavó un glaciar y tiene más de cuatrocientos metros de profundidad, o sea que su fondo está por debajo del nivel del mar: es uno de los lagos más hondos de Europa. Tiene forma de Y invertida, con tres brazos, y los pueblos se agarran a las orillas porque no hay sitio llano en ninguna parte.
La estrategia que usan los de Milán, y que casi ningún turista conoce: no vayas a Como ciudad, que está en la punta y es la parte menos bonita. Coge el tren a Varenna, cuya estación está a doscientos metros del embarcadero, y cruza en ferry a Bellagio en un cuarto de hora. Ese ferry, con los tres brazos del lago abriéndose y los Alpes al fondo, es la excursión entera. Lo demás es propina.
Y llévate algo de abrigo: aquí hay diez grados menos que en Milán.
- 02
Bérgamo Alta
Bérgamo se parte en dos ciudades: la baja, moderna y con la estación, y la alta, medieval y entera, encaramada en una colina dentro de una muralla del siglo XVI que da la vuelta completa, sin un solo hueco. Se sube en funicular en tres minutos y arriba no entran coches.
La muralla la construyeron los venecianos, Bérgamo fue el extremo occidental de la República de Venecia durante trescientos cincuenta años, y está declarada patrimonio mundial. Se puede recorrer por encima, dando la vuelta a la ciudad, con la llanura del Po a un lado y los Alpes al otro.
Casi ningún turista de Milán viene aquí, y está a cincuenta minutos de tren: es probablemente la mejor relación entre lo que ves y lo que caminas de todo el norte de Italia.
- 03
Turín
Turín estrenó en 1861 el papel de capital del reino de Italia, y todavía se le nota: es una ciudad de plazas enormes, calles rectas y dieciocho kilómetros de soportales, para que la corte pudiera pasear sin mojarse. Está a una hora de alta velocidad y no se parece nada a Milán, aunque estén al lado.
Dos cosas concretas. Una: el Museo Egizio, que es la segunda colección de arte egipcio más importante del mundo después de El Cairo, y está aquí por el afán coleccionista de los reyes de Cerdeña.
Dos: el chocolate. En Turín se inventó el gianduia, la mezcla de cacao y avellana, porque durante el bloqueo napoleónico faltó cacao y lo estiraron con avellanas de la zona. De ahí desciende directamente cierta crema de untar que conoces.
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La Certosa de Pavía
A media hora de tren, en medio de los arrozales, hay una cartuja del siglo XIV con una fachada de mármol tan cargada que parece un mueble: es una de las obras maestras del renacimiento lombardo y está en un campo, sin ciudad alrededor y sin colas.
La construyó la misma familia que empezó el Duomo, los Visconti, como panteón familiar y como penitencia, y tardaron doscientos años. Dentro hay claustros con celdas que eran casitas independientes con su jardín, porque los cartujos vivían en silencio y solos.
Todavía hay monjes. La visita la guía uno de ellos y es gratuita, con una voluntad. Es media jornada y es de las cosas más tranquilas que se pueden hacer saliendo de Milán.
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Verona
Hora y cuarto de tren te deja en una ciudad con un anfiteatro romano del siglo I que sigue funcionando: en verano se hace ópera dentro, con veinte mil personas sentadas en la piedra original, y la gente lleva velas que se encienden todas a la vez cuando empieza. Es probablemente el mejor espectáculo de Italia.
Lo del balcón de Julieta hay que decirlo: la casa es real y medieval, pero el balcón se le añadió en los años treinta, y Julieta no existió. Es un montaje turístico admitido, y la gente hace cola igual.
Ignóralo y quédate con lo demás: Verona tiene un centro medieval intacto de piedra rosa, el río rodeándolo y ni una décima parte de la gente de Venecia, que está a otra hora de tren.
Preguntas frecuentes
¿Cuál es la mejor excursión de un día desde Milán?
El lago de Como en cuarenta minutos, yendo a Varenna y cruzando en ferry a Bellagio, o Bérgamo Alta en cincuenta, una ciudad medieval entera dentro de una muralla veneciana intacta. Turín está a una hora y Verona a hora y cuarto. Casi todo es tren regional, sin reserva.
¿Merece la pena la casa de Julieta en Verona?
No, y conviene saberlo: la casa es medieval y real, pero el balcón se añadió en los años treinta y Julieta nunca existió. Es un montaje turístico admitido. Verona sí merece la pena por lo demás: un anfiteatro romano del siglo I donde todavía se hace ópera y un centro medieval intacto.
¿A qué pueblo del lago de Como hay que ir?
No a Como ciudad, que está en la punta y es la parte menos bonita. El truco de los milaneses es coger el tren a Varenna, cuya estación está a doscientos metros del embarcadero, y cruzar en ferry a Bellagio en un cuarto de hora. Ese ferry es la excursión.