ES · EUR
My OzuMy Ozu

OZU /REPÚBLICA DOMINICANA /SANTO DOMINGO /GUÍA

Comer en Santo Domingo

5 paradasActualizado julio de 2026

EN CORTO

El colmado explica este país mejor que cualquier museo. Es la tienda de la esquina que vende arroz, aceite y cigarrillos sueltos, y que a partir de las seis saca sillas de plástico a la acera, sube la música y se convierte en el bar del barrio. Hay uno cada cien metros y ahí pasa la vida social entera de Santo Domingo.

Comer en Santo Domingo, Santo Domingo
© Martin Falbisoner · CC BY-SA 4.0 · Wikimedia Commons

Comer aquí es sencillo y muy bueno: la bandera a mediodía, mangú por la mañana, sancocho los domingos y fritura a cualquier hora. La capital añade lo que un pueblo no tiene (cocina de autor, barrio chino, sitios en casas coloniales) pero lo que de verdad se come sigue siendo lo mismo que en el resto del país. Con una advertencia de cuenta que conviene leer antes de sentarse.

La ruta, parada a parada

5 PARADAS
  1. 01

    El colmado

    Un colmado vende arroz por libras, huevos por unidades, aceite en bolsita y cigarrillos sueltos, y fía a los vecinos apuntando en una libreta. Eso de día. A partir de las seis de la tarde saca las sillas de plástico, enchufa el altavoz a un volumen indefendible y se convierte en el bar del barrio, y así hasta que alguien se cansa.

    No es una atracción, no lo ha montado nadie para ti y esa es exactamente la razón para ir. Se pide una Presidente grande y se comparte en vasitos, se juega dominó si te dejan y se está. Si suena bachata, ten en cuenta lo que estás oyendo: esa música estuvo décadas prohibida en la radio por ser de gente pobre, y la Unesco la declaró patrimonio inmaterial de la humanidad en 2019.

    Al merengue lo declaró en 2016. Los dos nacieron en esta isla.

  2. 02

    La bandera, a mediodía

    El plato nacional se come a mediodía y se llama la bandera dominicana porque el arroz blanco, las habichuelas rojas y la carne son los colores del país. Es la comida de todos los días y de todas las casas, y lo que hay que buscar es un comedor, que es un sitio de cuatro mesas donde comen los que trabajan cerca.

    La clave está en dos detalles que un turista no pide y debería. Las habichuelas se guisan con auyama, calabaza, hasta que espesan sin harina.

    Y el arroz se cocina buscando el concón, la costra tostada y crujiente del fondo del caldero, que es lo que se pelean en las casas y que si lo pides te miran distinto. En un comedor comes por lo que cuesta un café en Europa y comes bien.

  3. 03

    La fritura

    La fritura merece categoría propia y espera en cada esquina. El tostón es plátano verde cortado grueso, frito, aplastado con una prensa y frito otra vez: dos fritos, y esa segunda vuelta es la que lo hace. El chicharrón es cerdo con su piel frito hasta que cruje. Y el yaniqueque es una torta de masa frita que se vende en la playa y cuyo nombre viene, deformado, del johnny cake que trajeron los inmigrantes de las islas inglesas.

    Se come de pie, con las manos, envuelto en papel y con salsa de ajo. Los sitios buenos son los que hacen una sola cosa y llevan haciéndola veinte años, y se reconocen porque hay cola de gente que va de camino a algún sitio.

    En el Malecón, al atardecer, hay una fila de puestos que es donde cena media ciudad.

  4. 04

    El 28 % que no está en la carta

    En cualquier restaurante formal dominicano, al precio de la carta se le suman al final dos cosas: un 10 % de propina legal, obligatoria por ley y que va al personal, y un 18 % de ITBIS, el impuesto sobre el consumo. En total, un 28 % por encima de lo que leíste al pedir. Es la sorpresa clásica de la primera cena en la Zona Colonial.

    No es un timo: está regulado, viene desglosado en la factura y le pasa igual al de la mesa de al lado. Solo hay que contarlo al elegir.

    Y una consecuencia útil: como la propina ya va dentro, dejar más es de verdad opcional y nadie te va a mirar mal. En los colmados, los comedores y los puestos de fritura no aplica nada de esto: el precio del cartel es el que pagas.

  5. 05

    El café, y por qué está tan bueno

    La República Dominicana cultiva café arábica de altura en la cordillera Central, y a diferencia de otros países productores se bebe casi todo aquí dentro en vez de exportarlo. Eso significa que el café que te sirven en un colmado por unas monedas es bueno de verdad, no el descarte de la exportación.

    Se toma en vasito pequeño, muy cargado y con bastante azúcar por defecto: si lo quieres sin, hay que decirlo antes de que te lo hagan, porque el azúcar va en la cafetera. Se pide a cualquier hora y en cualquier sitio, y en las casas se ofrece siempre en cuanto entras.

    Rechazarlo es raro. Aceptarlo, aunque acabes de tomar uno, es lo normal.

Preguntas frecuentes

¿Qué es un colmado?

La tienda de la esquina dominicana: vende arroz por libras, cigarrillos sueltos y fía en una libreta, y a partir de las seis de la tarde saca sillas de plástico, sube la música y se convierte en el bar del barrio. Hay uno cada cien metros y es donde pasa la vida social del país.

¿Cuánto se suma a la cuenta en un restaurante de Santo Domingo?

Un 28 %: un 10 % de propina legal obligatoria y un 18 % de ITBIS, el impuesto. Se suman al final, al precio de la carta, está regulado y viene desglosado en la factura. Como la propina ya va dentro, dejar más es opcional. En colmados y comedores no aplica.

¿De dónde son el merengue y la bachata?

Los dos nacieron en la República Dominicana. La Unesco declaró el merengue patrimonio inmaterial de la humanidad en 2016 y la bachata en 2019. La bachata estuvo décadas prohibida en la radio por considerarse música de gente pobre, así que aquí ese reconocimiento se celebró como un gol.

Más en Santo Domingo

OZU+1 sala VIP + 1 eSIM de 10 GB cada mes, y precios de miembro en todo29,99 € al mesConoce Ozu+ →