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Dónde comer en Fráncfort

5 paradasActualizado julio de 2026

EN CORTO

La sidra de manzana en jarra de barro, la salsa verde de siete hierbas contadas, el queso de mano con cebolla: lo de aquí es raro, muy específico y no se encuentra en ningún otro sitio. Casi todo son platos de taberna, casi todo se come frío y casi nada intenta gustarte a la primera. Es una ciudad de comerciantes y se le nota hasta en el menú.

El interior de la Kleinmarkthalle, con los puestos a dos alturas
© EvaK · CC BY-SA 2.5 · Wikimedia Commons

Y hay una geografía que sorprende. La comida buena de Fráncfort no está en el casco viejo, que vive del turista de escala, sino en dos sitios: en las tabernas de sidra de Sachsenhausen y, sobre todo, en el barrio de la estación, cuatro manzanas de mala fama donde está lo mejor que se cocina en la ciudad.

La ruta, parada a parada

5 PARADAS
  1. 01

    El Apfelwein, y por qué el vaso está rayado

    En Fráncfort no se bebe cerveza sino sidra de manzana: Apfelwein en alemán, Ebbelwoi en el dialecto de aquí. Se pide por jarra, y la jarra tiene nombre, Bembel, y es de barro gris con dibujo azul. El vaso también tiene nombre, Geripptes, y va tallado con rombos por fuera.

    El relieve tiene una explicación práctica y no estética: en una taberna se come con las manos, las manos se ponen grasientas y un vaso liso se escurre. Con rombos, no. Eso es todo.

    La sidra está seca y ácida y a la primera no le gusta a casi nadie. Se puede rebajar con agua con gas o con gaseosa de limón, que es lo que hace la mitad de la mesa, pero pruébala pura antes de decidir.

  2. 02

    La Grüne Soße y sus siete hierbas

    La salsa verde representa a Fráncfort y lleva siete hierbas exactas: borraja, acedera, berro, perifollo, cebollino, perejil y pimpinela. No seis ni ocho, y no cualquiera: en los mercados se vende el manojo ya montado con las siete, envuelto en papel, y quien te lo vende sabe perfectamente que si falta una no vale.

    Se pican, se mezclan con nata agria y se sirve fría sobre huevo duro y patata cocida. Suena a poco y lo es, el asunto está en que es una receta de primavera, ligada a la temporada de las hierbas, y la ciudad la trata como algo suyo hasta el punto de tener un festival dedicado.

    Goethe, dicen aquí, la desayunaba. Se come de abril a otoño y fuera de esa ventana lo que te sirvan será otra cosa.

  3. 03

    Handkäs mit Musik

    Un queso pequeño, redondo y translúcido, hecho a mano, de ahí el nombre, que se sirve marinado en vinagre, aceite y cebolla picada, con pan y mantequilla aparte. La cebolla es la «música» del nombre, y el chiste, que en Fráncfort te cuentan con cara seria, es que la música no suena en la mesa sino unas horas después.

    Huele fuerte, sabe fuerte y es el acompañamiento natural del Apfelwein: el vinagre y la sidra ácida se entienden. Es lo que se pide en una taberna de Sachsenhausen a las siete de la tarde mientras decides si vas a cenar.

    Y si quieres saber si el sitio es serio: en uno serio, te lo sirven sin preguntarte si estás seguro.

  4. 04

    La Kleinmarkthalle

    A dos calles del Römerberg, el mercado cubierto es donde comprueban los de aquí que la ciudad sigue funcionando: ciento y pico puestos en dos plantas, carniceros, quesos, especias, verdura, y una planta de arriba donde se come de pie con un vaso de vino mirando el trasiego de abajo.

    El ritual es de media mañana y no de mediodía, y eso descoloca a todo el que llega del sur de Europa: a la una ya se está acabando y a la tarde está cerrado. Los domingos no abre, como todo.

    Si solo tienes un rato para comer en Fráncfort y no te apetece la liturgia de la sidra, este es el sitio: se prueban cuatro cosas de pie y se sigue andando.

  5. 05

    El Bahnhofsviertel: la mejor comida, el peor barrio

    Lo que de verdad se come hoy en Fráncfort pasa por aquí. El barrio de la estación tiene barrio rojo, una escena de drogas visible y las torres de los bancos a cien metros, y en medio de todo eso están los restaurantes que hacen que la gente venga de fuera: coreano, japonés de barra, etíope, portugués, del sur de India.

    Es el barrio con más porcentaje de gente nacida fuera de una ciudad que ya es la más extranjera de Alemania.

    La lógica es la de siempre: es donde el alquiler era barato y donde acabó todo el que llegaba con una receta y sin dinero. Se cena estupendamente y se anda sin problema por las calles principales. Lo que se hace es lo mismo que en cualquier estación grande de Europa: no meterse por los callejones de noche y no ir mirando el móvil.

Preguntas frecuentes

¿Qué hay que comer en Fráncfort?

Apfelwein, la sidra de manzana que se pide en jarra de barro, Grüne Soße, la salsa fría de siete hierbas exactas sobre huevo y patata, y Handkäs mit Musik, el queso marinado con cebolla. Los tres son de taberna y ninguno se encuentra fuera de esta región.

¿Qué es la Grüne Soße de Fráncfort?

Una salsa fría de nata agria con siete hierbas contadas (borraja, acedera, berro, perifollo, cebollino, perejil y pimpinela) que se sirve sobre huevo duro y patata cocida. Se vende el manojo con las siete ya montado en los mercados, y es un plato de primavera y verano.

¿Dónde se come mejor en Fráncfort?

En el Bahnhofsviertel, el barrio de la estación, pese a su fama: es donde están los restaurantes por los que la gente viene de fuera. Para lo típico, las tabernas de sidra de Sachsenhausen. Para comer rápido y de pie, la Kleinmarkthalle a media mañana.

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