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Melbourne: consejos prácticos

1 h de ruta4 paradasMejor: Trae capas. Cuatro estaciones en un día no es un dicho: es el climaActualizado julio de 2026

EN CORTO

El giro del gancho solo existe en Melbourne y descoloca a cualquiera que conduzca aquí por primera vez: en ciertos cruces del centro, para girar a la derecha tienes que colocarte en el carril de la izquierda, esperar a que cambie el semáforo de la calle a la que vas, y cruzar entonces. Al revés de todo. Y tiene una razón perfectamente lógica: los tranvías van por el medio de la calzada, y si los coches se pararan en el centro esperando para girar, los bloquearían.

Un tranvía de la clase W, de los verdes de siempre
© Dietmar Rabich · CC BY-SA 4.0 · Wikimedia Commons

Esa maniobra es la mejor puerta de entrada a esta ciudad, porque resume su carácter: Melbourne ha organizado su vida alrededor de los tranvías hasta el punto de reescribir las reglas de tráfico. Aquí manda el raíl. Y a partir de ahí hay unas cuantas cosas que conviene saber, empezando por el tiempo, que es el asunto local por excelencia.

La ruta, parada a parada

4 PARADAS
  1. 01

    Cuatro estaciones en un día

    Lo de las cuatro estaciones en un día se repite tanto que suena a broma de folleto, y resulta que es literalmente el clima de aquí. Melbourne está expuesta a los frentes que suben del océano Antártico, y cuando entra uno, la temperatura puede desplomarse diez o quince grados en una hora, con viento y lluvia, después de una mañana de sol y calor.

    La consecuencia práctica no es una anécdota, es cómo se hace la maleta: capas, siempre, y algo impermeable, en cualquier mes del año. La gente de aquí sale de casa preparada para las dos cosas y no mira el pronóstico con demasiada fe.

    Y si te toca uno de esos días de cuarenta grados de verano, que los hay, sabe que probablemente se acabe de golpe por la tarde cuando entre el frente. Nadie planifica un día entero de playa en esta ciudad, y por algo será.

  2. 02

    El calendario deportivo, que lo llena todo

    Melbourne ejerce de capital deportiva de Australia, y eso tiene una consecuencia muy concreta para ti: hay fechas en las que la ciudad se llena, los hoteles se disparan y todo se complica. El tenis en enero, la Fórmula 1 en marzo, la final del fútbol australiano en septiembre y la carrera de caballos del primer martes de noviembre.

    Esa última merece explicación porque no tiene igual en el mundo: es fiesta oficial en la ciudad.

    Un día laborable, declarado festivo, para una carrera de caballos de tres minutos. Le llaman la carrera que para un país y no exageran: la gente se viste, se organizan comidas y a esa hora el país deja de trabajar. Coincidir con cualquiera de estas fechas puede ser lo mejor del viaje si vas a por ello, o un incordio caro si no lo sabías. Míralo antes de reservar.

  3. 03

    El tranvía: gratis dentro, tarjeta fuera

    La zona de tranvía gratuita cubre toda la cuadrícula del centro y los muelles: ahí te subes sin tocar y sin pagar. Es una de las mejores cosas de esta ciudad y hace que el centro se recorra sin pensar. Pero tiene un borde, y el borde muerde.

    En cuanto sales de esa zona necesitas la tarjeta de transporte local, que hay que comprar físicamente en una máquina o un quiosco: no basta con el móvil ni con la tarjeta del banco, a diferencia de otras ciudades australianas. Y la regla que pilla a todo el mundo: si te subes dentro de la zona gratuita pero te bajas fuera, tienes que haber tocado al subir, o vas sin billete.

    Como Fitzroy, Brunswick y St Kilda están fuera y son medio motivo para venir, cómprate la tarjeta el primer día y deja de darle vueltas.

  4. 04

    Lo que vale para toda Australia

    Tres cosas que aquí funcionan al revés de como esperas. La propina no se da: el salario mínimo australiano está entre los más altos del mundo y la hostelería no vive de lo que dejes en la mesa. Nadie te va a mirar mal. Lo que sí verás es un recargo los fines de semana y festivos, porque por ley se paga más a quien trabaja esos días, está indicado en la carta y no es un timo.

    La segunda: el precio que ves es el precio final, con impuestos dentro, sin sorpresas al pagar. Y la tercera: las estaciones están invertidas, el verano va de diciembre a febrero y enero es el agosto de aquí, con el país entero de vacaciones y los precios arriba. Las mejores épocas son marzo-mayo y septiembre-noviembre.

    Y aunque Melbourne no sea Sídney, el sol australiano es el mismo: el índice ultravioleta aquí llega a valores que en Europa no se ven, así que crema y gorro aunque haga fresco, porque la nube deja pasar lo que quema.

Preguntas frecuentes

¿Qué es el giro del gancho de Melbourne?

Una maniobra que solo existe aquí: en ciertos cruces del centro, para girar a la derecha te colocas en el carril izquierdo, esperas a que cambie el semáforo de la calle a la que vas y cruzas entonces. La razón es que los tranvías circulan por el medio de la calzada y los coches parados en el centro esperando para girar los bloquearían.

¿El tranvía es gratis en Melbourne?

Dentro del perímetro del centro sí: la zona de tranvía gratuita cubre toda la cuadrícula y los muelles, y no hay que comprar ni tocar nada. Fuera de ahí hace falta la tarjeta de transporte local, que se compra físicamente en máquina o quiosco. Ojo con la regla que pilla a todos: si te subes dentro de la zona gratuita y te bajas fuera, tienes que haber tocado al subir.

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