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Los barrios de Melbourne
5 h de ruta4 paradasMejor: Sábado por la mañana en los mercados. Cualquier noche en el norteActualizado julio de 2026
Fitzroy, Collingwood y Brunswick están a diez minutos en tranvía del centro y son otra ciudad entera. Esa es la primera cosa que entender de Melbourne: la cuadrícula del centro es donde se trabaja y donde están los callejones famosos, pero la vida está en el anillo de barrios que la rodea, y cada uno tiene su carácter, su calle principal y su tribu.

La ciudad se ordena por puntos cardinales y funciona sorprendentemente bien como atajo mental. El norte es el alternativo: música, bares, casas victorianas de obrero, gente joven. El este es lo caro y lo verde. El oeste es lo obrero y lo inmigrante, donde se come mejor. Y el sur es la bahía y la playa. Con el tranvía y quince minutos, se llega a cualquiera de las cuatro cosas.
La ruta, parada a parada
4 PARADAS- 01
Fitzroy y Collingwood
Dos barrios pegados al centro por el noreste, con Brunswick Street y Smith Street como ejes paralelos: bares, salas de música, tiendas de discos, restaurantes, galerías pequeñas y casas victorianas de ladrillo con balcones de hierro. Es donde va la gente joven de Melbourne y donde está la escena de música en vivo, que aquí es asunto serio.
La historia va al revés de lo que parece hoy: Fitzroy fue el primer suburbio de Melbourne y durante casi todo el siglo XX fue un barrio pobre, de vivienda obrera y mala reputación, con bloques de protección oficial que siguen ahí en medio de las cafeterías. Ese contraste no se ha borrado y se ve andando: la torre de vivienda social y la tienda de café de especialidad en la misma manzana.
Es el mismo ciclo de siempre, pero aquí todavía está a medias, y por eso el barrio sigue teniendo filo.
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Brunswick y el norte
Más al norte, Brunswick se organiza a lo largo de Sydney Road, que es una calle que sube kilómetros y kilómetros en línea recta con el tranvía por el medio. Es una de esas calles que se recorren enteras: tiendas de novias libanesas, asadores turcos, bares de vinilo, cervecerías, talleres y salas de conciertos, todo mezclado sin ningún orden.
Ese desorden es lo que hay que ver, porque cuenta las capas de inmigración de la ciudad puestas una encima de otra: llegaron los italianos, después los griegos, después los libaneses y los turcos, y encima de todo eso se ha instalado ahora la gente joven que no puede pagar Fitzroy. Nadie ha borrado a nadie: siguen todos ahí, en la misma acera. Come turco o libanés aquí, que es donde está bueno de verdad, y hazlo en un sitio con fluorescentes.
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St Kilda y la bahía
El barrio de playa de Melbourne, a media hora de tranvía. Hay que decir de entrada lo que no es: esto no es una playa de océano como las de Sídney. Es la bahía, el agua está quieta, no hay olas y no hay surf. Quien venga buscando aquello se va a llevar un chasco.
Lo que sí es: un paseo marítimo largo con gente patinando, un muelle, y Luna Park, el parque de atracciones de 1912 con la boca gigante en la entrada y una montaña rusa de madera de las más antiguas del mundo todavía en marcha. Y Acland Street, la calle de las pastelerías centroeuropeas, herencia de la inmigración judía de posguerra, con los escaparates llenos de tartas. El barrio tuvo décadas de mala fama y hoy es una mezcla rara de familias, turistas y lo que queda de lo otro.
En el muelle hay pingüinos salvajes al atardecer, y son gratis.
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El oeste, que casi nadie cruza
Al otro lado del río empieza el oeste, que fue la zona industrial y portuaria de la ciudad y que durante décadas tuvo la etiqueta de sitio al que no se va. Hoy Footscray está a diez minutos en tren del centro y es probablemente el barrio más interesante de Melbourne para comer, precisamente porque no se ha convertido en otra cosa todavía.
Es un barrio de inmigración: vietnamita sobre todo, y africana del este, y de todo lo demás. El mercado vende hierbas y pescado que no hay en ningún supermercado, y los restaurantes son locales con fluorescentes donde un plato enorme cuesta la mitad que en la cuadrícula. Si en Melbourne solo vas a hacer un viaje fuera del centro, que sea este y no la playa.
Y llévate el consejo general de esta ciudad: el tren de quince minutos siempre paga.
Preguntas frecuentes
¿Dónde alojarse en Melbourne?
En la cuadrícula del centro si quieres los callejones y el tranvía gratis a la puerta, aunque es lo más caro. Fitzroy y Collingwood, a diez minutos en tranvía, tienen la noche y la música. St Kilda, si quieres la bahía, media hora al sur. Y Brunswick sale más de cuenta y está sobre la línea de tranvía de Sydney Road, que llega recta al centro.
¿Cuál es el mejor barrio de Melbourne?
Depende de a qué vayas: Fitzroy y Collingwood para la noche y la música en vivo, Brunswick y Sydney Road para ver las capas de inmigración de la ciudad en una sola calle, Footscray, al oeste, para comer vietnamita mejor y por la mitad, y St Kilda para la playa, sabiendo que es bahía y no hay olas. Todos están a menos de media hora del centro en tranvía o tren.