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Un fin de semana en Melbourne

20 h de ruta4 paradasMejor: Marzo o noviembre. Y mira el calendario deportivo antes de reservarActualizado julio de 2026

EN CORTO

Doscientos y pico kilómetros de vía hacen de esta la red de tranvías más grande del mundo, y ese dato es lo que hay que usar para montar un fin de semana. Melbourne es plana, es una cuadrícula y está cosida por raíles: no hay que pensar en distancias, hay que pensar en líneas. Te subes, te bajas, te vuelves a subir, y dentro del centro ni siquiera se paga.

La fachada del Queen Victoria Market
© Johntorcasio · CC BY-SA 4.0 · Wikimedia Commons

Lo que decide un fin de semana aquí no es el mapa, sino el calendario. Esta ciudad es la capital deportiva del país y tiene fechas que la ponen del revés: el tenis en enero, la Fórmula 1 en marzo, la final del fútbol australiano en septiembre y la carrera de caballos de noviembre, que es fiesta oficial en la ciudad. Coincidir con una de esas cosas es una experiencia distinta (mejor, pero con la ciudad llena). Mira el calendario antes de reservar y decide si vas a por eso o lo esquivas.

La ruta, parada a parada

4 PARADAS
  1. 01

    Sábado por la mañana: el mercado

    ⏱ 3 h

    El Queen Victoria Market lleva funcionando desde el XIX y ocupa varias manzanas: naves abiertas de fruta y verdura, una nave de carnicerías y pescaderías, delicatessen y un montón de puestos de todo lo demás. Es enorme, es barato y es donde compra la gente de aquí, no solo el turista.

    Y tiene una historia que no aparece en los carteles: parte del mercado está construida encima del viejo cementerio de Melbourne. Cuando se amplió, no se trasladaron todos los cuerpos: se calculan miles de enterramientos que siguen bajo el suelo, buena parte de ellos bajo lo que hoy es el aparcamiento. Es de esas cosas que la ciudad no esconde pero tampoco anuncia.

    Ve a primera hora, desayuna ahí y luego cruza al centro andando: está pegado a la cuadrícula.

  2. 02

    Sábado: los callejones y la galería

    ⏱ 5 h

    La tarde del sábado se va en la cuadrícula: los callejones uno detrás de otro, metiéndose por cada hueco que aparezca entre dos edificios. Hosier Lane con su arte urbano legal, Degraves y Centre Place con las cafeterías encajadas en metro y medio, los pasajes cubiertos del XIX con suelo de mosaico. No hace falta ruta: hace falta girar cuando parece que no se puede.

    Y al final, cruzando el río, la Galería Nacional de Victoria, que es el museo de arte más antiguo de Australia y el más visitado. Lo importante: la colección permanente es gratis, entera, sin trucos. Lo primero que ves al entrar es la pared de agua, una lámina de cristal por la que cae agua y que la gente toca al pasar. Dentro hay de todo, de arte europeo a arte aborigen contemporáneo, que es la parte que aquí no te vas a encontrar en ningún otro sitio del mundo.

  3. 03

    Sábado de noche: el norte

    ⏱ 5 hTranvía por Brunswick Street o Smith Street

    Fitzroy y Collingwood quedan a diez minutos en tranvía del centro y forman el corazón de la noche: bares pequeños, salas de música en vivo, restaurantes, casas victorianas de ladrillo y dos calles paralelas, Brunswick y Smith, que concentran casi todo. Melbourne tiene una de las escenas de música en directo más densas que existen, y aquí es donde está.

    Que eso no es retórica lo demuestra una fecha: en 2010, cuando un bar de rock histórico tuvo que cerrar por un problema de licencias, veinte mil personas se manifestaron por las calles de la ciudad. Veinte mil, por un bar. El gobierno del estado rectificó la norma. Es difícil encontrar otro sitio donde la música en vivo tenga ese peso político.

    Así que la noche aquí no va de discotecas: va de entrar en un pub cualquiera y encontrarte un grupo tocando en la sala de atrás.

  4. 04

    Domingo: St Kilda y la bahía

    ⏱ 5 hMedia hora en tranvía desde el centro

    Media hora de tranvía te deja en la playa, y conviene ajustar expectativas: esto es la bahía, no el océano abierto, así que el agua está quieta y no hay surf. Lo que hay es un paseo marítimo largo, un embarcadero, gente patinando y un ambiente de domingo que no se parece a nada del centro.

    Dos cosas concretas. Una: Luna Park, un parque de atracciones de 1912 al que se entra por una boca gigante y sonriente, con una montaña rusa de madera de las más antiguas del mundo todavía en funcionamiento, con su frenador subido a los vagones. Dos: Acland Street, la calle de las pastelerías, que es herencia de la inmigración judía centroeuropea de posguerra y donde los escaparates siguen llenos de tartas del este de Europa.

    Y al final del muelle hay una colonia de pingüinos pequeños, salvajes, que vuelven al atardecer. Gratis, en la ciudad.

Preguntas frecuentes

¿Qué hacer un fin de semana en Melbourne?

Sábado de mercado (el Queen Victoria, construido en parte sobre el viejo cementerio), callejones por la tarde y la Galería Nacional de Victoria, que tiene la colección permanente gratis. La noche en Fitzroy y Collingwood, que es donde está la música en vivo. Y el domingo en tranvía a St Kilda: Luna Park, de 1912, las pastelerías de Acland Street y los pingüinos del muelle.

¿Hay pingüinos en Melbourne?

Sí, y no hace falta salir de la ciudad: hay una colonia de pingüinos pequeños salvajes en las rocas del muelle de St Kilda, a media hora en tranvía del centro, que vuelven al atardecer. Es gratis. La colonia grande y famosa está en Phillip Island, a hora y media, y esa sí es de pago y con gradas.

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