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Qué ver en Sídney

8 h de ruta4 paradasMejor: Temprano: la Ópera y el puente sin gente son otra cosaActualizado julio de 2026

EN CORTO

Un millón de tejas suecas, un puente que se lleva pintando casi un siglo sin parar y el sitio exacto donde en 1788 desembarcó una flota de presidiarios. Los monumentos de Sídney son pocos y están todos en el borde del agua, cosa que facilita mucho el asunto: se ven andando, en una línea, con el puerto siempre a un lado.

El Harbour Bridge cruzando la bahía, visto desde la orilla
© Dietmar Rabich · CC BY-SA 4.0 · Wikimedia Commons

Lo que no se ve tan fácil es lo de debajo. Esta es una ciudad joven, tiene menos de doscientos cincuenta años como ciudad europea, construida sobre un territorio que llevaba habitado decenas de miles de años por el pueblo gadigal. Las dos capas están ahí, aunque una tenga edificios y la otra no. Merece la pena recorrer los cuatro sitios de siempre sabiendo qué se está mirando en realidad.

La ruta, parada a parada

4 PARADAS
  1. 01

    La Ópera

    ⏱ 2-3 h

    La Ópera se levanta en Bennelong Point, y antes de que Utzon dibujara nada aquí había una cochera de tranvías. Cuesta imaginarlo y es verdad: el edificio más famoso del hemisferio sur se levantó donde se guardaban los tranvías.

    Se puede ver por fuera, que es gratis y es el noventa por ciento del asunto, o entrar en una visita guiada. Por fuera hay que hacer dos cosas: rodearla entera hasta la parte de atrás, donde no va casi nadie y donde las conchas se ven desde abajo, y acercarse a tocar las tejas para comprobar que hay dos acabados distintos, brillante y mate, formando dibujo.

    Dentro, lo que se ve es que el interior no es de Utzon: cuando dimitió en 1966, lo terminaron otros con criterios distintos, y esa costura entre el exterior y el interior es la herida del edificio.

  2. 02

    El Harbour Bridge

    ⏱ 2 h

    Se abrió en 1932, en plena Depresión, y es un arco de acero de los grandes: se cruza por una pasarela peatonal, gratis, y ese paseo es de las mejores cosas que se hacen aquí sin pagar. Desde el medio se ve la Ópera enmarcada por la estructura, que es la foto que todo el mundo intenta.

    Hay dos cosas que contar. Una: pintarlo es un trabajo continuo (se empieza por un extremo, se llega al otro y se vuelve a empezar), hasta el punto de que en Australia «pintar el Harbour Bridge» significa una tarea que no termina jamás.

    Dos: el día de la inauguración un paramilitar de extrema derecha llamado Francis de Groot se adelantó a caballo y cortó la cinta de un sablazo antes de que lo hiciera el primer ministro del estado. Tuvieron que atar la cinta y repetir el acto. Si te sobra presupuesto y no te dan miedo las alturas, se puede subir al arco atado a un cable.

  3. 03

    The Rocks

    ⏱ 2 h

    Aquí desembarcó la Primera Flota en 1788 y aquí empezó la colonia penal: es el barrio más antiguo de Australia como asentamiento europeo, un puñado de callejones de arenisca con pubs que llevan siglo y medio abiertos, encajado entre el puerto y el puente. Se recorre en una hora y está muy pulido para el turista, pero el sitio es el sitio.

    Y tiene una historia que merece más atención que los pubs: en los años setenta el barrio entero iba a ser demolido para levantar torres de oficinas.

    Lo que lo impidió fue que el sindicato de la construcción se negó a hacer el trabajo, en lo que aquí se llamó un green ban: los obreros que tenían que tirarlo dijeron que no. Gracias a eso sigue en pie. Es de los pocos casos en el mundo en que un barrio histórico lo salvaron los albañiles y no los arquitectos.

  4. 04

    El país que había antes

    ⏱ 2 h

    Sídney pisa territorio gadigal, de la nación eora, habitado desde hace decenas de miles de años, y esa capa no tiene monumentos que visitar en el centro porque no era una cultura que construyera en piedra. Pero está, y hay maneras de verla que casi ningún visitante busca.

    La más directa: los grabados rupestres. En los parques de arenisca del norte y del sur de la ciudad hay figuras grabadas en la roca al aire libre (animales, peces, figuras humanas) hechas por los mismos pueblos que vivían aquí cuando llegó la flota. No hay entradas ni colas, están en el suelo, en el bosque, y se llega en transporte público en menos de una hora.

    La otra capa está en la fecha: el 26 de enero de 1788 es cuando desembarcó la Primera Flota, es la fiesta nacional, y para los pueblos aborígenes es el día de la invasión. Las dos cosas son ciertas a la vez y en Australia eso es una discusión abierta, no un asunto cerrado.

Preguntas frecuentes

¿Se puede entrar gratis en la Ópera de Sídney?

Verla por fuera es gratis y es casi todo el asunto: rodéala hasta la parte de atrás, donde no va nadie y las conchas se ven desde abajo, y acércate a tocar las tejas (hay más de un millón, suecas, en dos acabados distintos que forman dibujo). Entrar requiere visita guiada o entrada de espectáculo. El interior, además, no es de Utzon: lo terminaron otros tras su dimisión en 1966.

¿Se puede cruzar el Harbour Bridge andando?

Sí, hay una pasarela peatonal y es gratis: desde el centro del puente se ve la Ópera enmarcada por la estructura. Eso es distinto de subir al arco, que se hace atado a un cable con la empresa que lo organiza y cuesta bastante. El paseo por la pasarela es una de las mejores cosas que se hacen en Sídney sin pagar nada.

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