Pekín: consejos prácticos
5 paradasActualizado julio de 2026
El efectivo prácticamente no existe. No es una tendencia ni una exageración: en China se paga con el móvil, con Alipay o WeChat Pay, y el puesto de la acera tiene su código QR pegado con celo. Las dos apps ya admiten tarjetas extranjeras, pero la verificación pide pasaporte y tarda, así que se hace en el sofá de casa y no en la cola del desayuno.

Y hay una segunda cosa que hay que llevar resuelta antes de aterrizar: casi todo lo que exige entrada se reserva con antelación y a tu nombre, con el número de pasaporte. La Ciudad Prohibida se agota con días. Tiananmen pide reserva y control. Esta es una ciudad en la que improvisar no funciona, y aceptarlo es la mitad de tenerlo fácil.
La ruta, parada a parada
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Alipay y WeChat Pay
China se saltó la tarjeta de crédito y pasó del efectivo directamente al móvil, y hoy Alipay y WeChat Pay son la infraestructura de pago del país entero: el taxi, el metro, el restaurante, el puesto de fruta, el templo. Todo tiene su QR. Un extranjero que llega sin ninguna de las dos está fuera del sistema en el sentido literal.
Las dos permiten desde hace un tiempo vincular tarjetas extranjeras y funciona bien, pero hay que hacerlo antes del viaje: piden subir el pasaporte, verificar identidad y esperar. Hazlo en casa con tiempo. Por ley siempre te tienen que aceptar efectivo y en un hotel grande no habrá problema, pero en la calle el problema no es que no lo quieran, es que no tienen cambio de un billete grande.
Con las apps, Pekín es fácil. Sin ellas, es un viaje distinto y peor.
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Todo se reserva, y con pasaporte
En China la entrada a los sitios grandes es nominativa: se compra con el número de pasaporte, no se puede revender y hay que llevar el mismo pasaporte para entrar. La Ciudad Prohibida se agota con días de antelación y cierra los lunes. Tiananmen exige reserva y control de seguridad. Muchos museos, también.
Esto tiene una consecuencia práctica que descoloca a quien viaja a su aire: aquí no funciona levantarse y decidir qué hacer. Hay que dejar reservado lo importante antes de salir de casa, con las fechas cerradas. Es incómodo y es así.
La otra cara: como todo va con cupo, dentro nunca hay la masa que esperas, y los sitios se disfrutan mucho mejor que en Roma o en París.
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El clima, y por qué el otoño
Pekín comparte latitud con Madrid pero tiene un clima continental extremo: en invierno baja de diez bajo cero con viento seco de Siberia, y en verano pasa de treinta y cinco con humedad. No hay término medio, y en la muralla o en la Ciudad Prohibida, que son piedra sin sombra, eso se multiplica.
El otoño, septiembre y octubre, es la temporada buena y no es una opinión: es cuando el cielo está limpio, la temperatura es agradable y los árboles de los parques cambian de color. La primavera tiene un fenómeno que casi nadie te cuenta: las tormentas de polvo que llegan del desierto de Gobi y dejan la ciudad amarilla durante días.
Si puedes elegir, otoño. Y evita las semanas de festivo nacional, cuando se mueve el país entero.
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El metro, y el escáner
El metro de Pekín compite con los mayores del mundo, cuesta unas monedas, está señalizado en inglés y llega a todo lo que vas a querer ver. Es, con diferencia, la mejor manera de moverse: el tráfico en superficie de esta ciudad es célebre, y un taxi a hora punta puede tardar el triple que el metro.
La particularidad que hay que asumir: en cada estación, sin excepción, el bolso pasa por un escáner de rayos X y a veces te pasan un detector por encima.
No es un control ocasional, es en todas y cada una de las entradas, todos los días. Añade un par de minutos por trayecto y planifica con eso. Se paga con el móvil, como todo, así que las apps otra vez.
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Datos en el móvil
En Pekín el móvil no funciona como comodidad sino como infraestructura: es cómo pagas, cómo enseñas la dirección en caracteres chinos, cómo traduces una carta y cómo pides un coche. Quedarte sin datos aquí no es una molestia, es quedarte sin poder comprar un botellín de agua. Es la ciudad de esta lista donde más importa llegar con la conexión resuelta.
Y hay una particularidad de China que conviene entender antes de viajar: muchos servicios y aplicaciones que usas a diario no están accesibles desde una conexión local. Una eSIM de itinerancia enruta tu tráfico a través de la red de su operador de origen, fuera del país, y por eso suele comportarse como si estuvieras en casa.
No prometemos nada de nadie: infórmate del caso concreto antes de salir, y lleva descargado el mapa de la ciudad y la dirección del hotel por si acaso.
Preguntas frecuentes
¿Cómo se paga en Pekín?
Con el móvil: Alipay o WeChat Pay, hasta en el carrito del desayuno. El efectivo casi no se usa y el problema no es que lo rechacen, es que no tienen cambio. Las dos apps admiten tarjetas extranjeras, pero configúralas antes de salir de casa: la verificación pide pasaporte y tarda.
¿Cuál es la mejor época para ir a Pekín?
Septiembre y octubre: cielo limpio, temperatura agradable y los parques cambiando de color. El invierno baja de diez bajo cero con viento seco, el verano pasa de treinta y cinco con humedad y la primavera trae tormentas de polvo del Gobi. Evita también las semanas de festivo nacional.
¿Hay que reservar las entradas en Pekín con antelación?
Sí, y son nominativas: se compran con el número de pasaporte y hay que llevar el mismo pasaporte para entrar. La Ciudad Prohibida se agota con días y cierra los lunes. Tiananmen exige reserva y control. La cara buena es que, al haber cupo, dentro nunca hay la masa que esperas.