Pekín en un día
10 h de ruta5 paradasMejor: Septiembre y octubre: el cielo limpio de Pekín es de otoñoActualizado julio de 2026
La Ciudad Prohibida se agota con días de antelación, hay que reservarla a tu nombre con el número de pasaporte y cierra los lunes. Eso no es un consejo, es la condición de entrada: aquí no existe presentarse en la puerta. Y una vez dentro, el recorrido es de un solo sentido: se entra por el sur, se sale por el norte y no se puede volver atrás. Planifica en consecuencia.

Con eso reservado, el día se ordena solo porque todo está en el mismo eje. Pekín entera está trazada sobre una línea norte-sur que atraviesa la Ciudad Prohibida por el centro, y los monumentos están colgados de esa línea como cuentas de un collar. Se empieza abajo, en el Templo del Cielo, y se sube. La ciudad se diseñó así hace seiscientos años y no ha cambiado.
La ruta, parada a parada
5 PARADAS- 01
El Templo del Cielo a las siete de la mañana
La Sala de la Oración por la Buena Cosecha es de 1420, es redonda, tiene tres tejados azules superpuestos y está construida entera en madera sin un solo clavo: todo va ensamblado. Se quemó en 1889 por un rayo y la reconstruyeron igual, con las mismas técnicas. El emperador venía aquí una vez al año a pedir que lloviera, y si la cosecha fallaba, la culpa era suya.
Pero el motivo real para venir a las siete de la mañana no es el templo: es el parque. Miles de jubilados de Pekín lo usan a diario como salón, y verlo es la mejor cosa que se puede hacer en esta ciudad. Hay grupos de tai chi, orquestas de aficionados, gente cantando ópera a pleno pulmón, partidas de cartas, bailes de salón y señores escribiendo caligrafía en el suelo con un pincel gigante mojado en agua, que se evapora en dos minutos.
No es para ti. Está pasando igual desde hace décadas y tú simplemente estás mirando.
- 02
La plaza de Tiananmen
Cuarenta y cuatro hectáreas de granito sin una sombra la colocan entre las plazas públicas más grandes del mundo. Para entrar hay que reservar con antelación y pasar un control de seguridad con el pasaporte en la mano, y eso no es negociable ni improvisable. Cuenta con cola y con tiempo.
La plaza es el eje del que cuelga todo: al norte, la puerta de Tiananmen con el retrato de Mao, que es la entrada a la Ciudad Prohibida, al sur, su mausoleo, a los lados, dos edificios de los años cincuenta de una escala que aplasta a propósito.
Todo aquí está pensado para que te sientas pequeño, y funciona. Es el sitio donde mejor se ve que Pekín no se construyó para pasear, sino para gobernar.
- 03
La Ciudad Prohibida
Se construyó entre 1406 y 1420, catorce años, con un millón de obreros, y son novecientos ochenta edificios dentro de una muralla de tres kilómetros y medio rodeada de un foso. Vivieron aquí veinticuatro emperadores durante cuatrocientos noventa y dos años, y durante todo ese tiempo un ciudadano corriente no podía entrar: de ahí el nombre.
Dos cosas prácticas. Una: el recorrido es de un solo sentido, se entra por la puerta del Meridiano al sur y se sale al norte, y no se puede retroceder, si te dejas algo, te lo dejaste.
Dos: lo que se ve son los patios y los palacios, no los tesoros. La mejor parte de la colección imperial no está aquí: se embaló en los años treinta huyendo de la guerra y acabó en Taipéi, donde sigue. Aquí está el continente, el contenido está a mil setecientos kilómetros.
- 04
La colina del Carbón
Justo al salir por la puerta norte hay una colina de cuarenta y cinco metros que no es natural: está hecha con la tierra que se sacó al excavar el foso de la Ciudad Prohibida. La pusieron ahí a propósito, para proteger el palacio de los vientos del norte según la geomancia, y de paso resolvieron dónde meter un millón de metros cúbicos de tierra.
Se sube en quince minutos y es el único sitio desde el que se ve la Ciudad Prohibida entera de una vez: un mar de tejados dorados alineados sobre el eje, con la ciudad moderna detrás. Después de tres horas dentro, mirándola desde arriba es cuando entiendes qué acabas de recorrer.
Y a los pies de la colina hay una placa: aquí se ahorcó de un árbol el último emperador Ming en 1644, cuando los rebeldes entraron en la ciudad.
- 05
Un hutong al anochecer
Los hutongs, callejones de casas bajas con patio, fueron Pekín durante siglos. En 1949 había unos tres mil. Hoy quedan unos pocos cientos, y el resto se demolió para hacer avenidas y torres. Los que quedan están protegidos, y pasear uno al anochecer es lo más parecido a ver la ciudad que había antes de la ciudad que hay.
Un detalle que lo explica todo: fíjate en la cantidad de baños públicos que hay, uno cada pocos metros. No es una curiosidad, es una necesidad: las casas tradicionales no tienen cuarto de baño y sus vecinos, que son gente mayor que lleva ahí toda la vida, siguen usando el de la calle.
Ese detalle es la diferencia entre el hutong turístico de las tiendas y el hutong de verdad, que está dos calles más allá y donde alguien está cenando en la puerta.
Preguntas frecuentes
¿Hay que reservar para entrar en la Ciudad Prohibida?
Sí, y con días de antelación: la entrada es nominativa, se compra con el número de pasaporte y se agota. Cierra los lunes. Y una vez dentro el recorrido es de un solo sentido: se entra por el sur y se sale por el norte, sin poder retroceder.
¿Qué ver en Pekín en un día?
El Templo del Cielo a las siete de la mañana (por el parque, no por el templo), Tiananmen, la Ciudad Prohibida y la colina de Jingshan para verla entera desde arriba. Y un hutong al anochecer. Todo está en el mismo eje norte-sur sobre el que se trazó la ciudad hace seiscientos años.
¿Dónde están los tesoros de la Ciudad Prohibida?
La mejor parte de la colección imperial está en Taipéi: se embaló en los años treinta para salvarla de la guerra y nunca volvió. En Pekín se ven los patios, los palacios y la arquitectura, que son novecientos ochenta edificios levantados entre 1406 y 1420.