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Un fin de semana en Pekín

20 h de ruta4 paradasMejor: Otoño. En invierno la muralla hiela y en verano no hay sombraActualizado julio de 2026

EN CORTO

La Gran Muralla se lleva un día entero y no se negocia: está a hora y media o dos de la ciudad, según a qué tramo vayas, y volver a tiempo de hacer otra cosa no pasa. Así que el fin de semana es simple: un día de muralla y un día imperial. Cualquier intento de meter las dos cosas el mismo día acaba en una furgoneta.

El Palacio de Verano sobre el lago Kunming, desde la Torre del Incienso Budista
© CEphoto, Uwe Aranas · CC BY-SA 3.0 · Wikimedia Commons

Y conviene desmontar lo primero de todo el mito que trae casi todo el mundo: la Gran Muralla no se ve desde el espacio. Es larguísima pero tiene entre cuatro y nueve metros de ancho, o sea menos que una autopista, y desde órbita baja no se distingue a simple vista. Lo dijo un libro de 1938, antes de que nadie hubiera estado ahí arriba, y se repitió durante ochenta años. Los propios astronautas chinos lo han desmentido.

La ruta, parada a parada

4 PARADAS
  1. 01

    Sábado: la Gran Muralla, y qué tramo

    ⏱ 9 hHora y media a dos horas, según el tramo

    Primero, lo básico: no hay una Gran Muralla. Hay siglos de murallas distintas, construidas por dinastías distintas en trazados distintos a lo largo de dos mil años, algunas de tierra apisonada y otras de ladrillo. Lo que se visita, lo de las fotos, es la muralla Ming del siglo XV y XVI, que es la última y la mejor construida. Sumando todo, son más de veinte mil kilómetros. De pie y en buen estado, mucho menos.

    Y qué tramo. Badaling es el más cercano, el más restaurado y el más lleno: hay tren desde la ciudad y hay días en que no se puede ni andar. Mutianyu está algo más lejos, está igual de restaurado, tiene teleférico y la mitad de gente: es la elección sensata para casi todo el mundo.

    Y si tienes ganas y piernas, hay tramos sin restaurar como Jinshanling, donde la muralla está a medio caer, con la vegetación encima, y no hay nadie.

    Ojo con una cosa que no cuentan: la muralla sigue las crestas de las montañas, así que no es un paseo, son escaleras, y algunas tienen los peldaños de medio metro.

  2. 02

    Sábado de noche: el pato

    ⏱ 2 h

    El pato laqueado de Pekín tiene dos escuelas y llevan seiscientos años sin ponerse de acuerdo. La antigua, de horno cerrado, se hace desde 1416: el pato no toca el fuego, se asa con el calor de las paredes de un horno que se ha calentado antes con paja de sorgo, y sale más suave.

    La moderna, de horno abierto, es de 1864: el pato cuelga sobre leña de árbol frutal y el humo entra en la carne.

    Lo que hay que saber para pedirlo: se pide entero y se comparte, y lo trinchan delante en unas cien lonchas. Lo bueno es la piel, y el gesto local es mojar un trozo de piel crujiente en azúcar y comérselo solo, antes de nada. Después se montan los crepes con cebolleta, pepino y salsa.

    Y con la carcasa te harán una sopa al final si la pides, que es lo que hace todo el mundo aquí y casi ningún extranjero.

  3. 03

    Domingo: el Palacio de Verano

    ⏱ 4 hAl noroeste, en metro. Queda lejos del centro

    De los jardines imperiales que se conservan, este es el más grande, y es enorme: tres cuartas partes son el lago Kunming, que no es natural, lo cavaron a mano, y la tierra que sacaron es la colina que tiene detrás. Los emperadores venían aquí a escapar del calor de la Ciudad Prohibida, que es un patio de piedra sin sombra.

    La pieza que hay que ver, porque cuenta media historia de China, es el Barco de Mármol: un barco de piedra a la orilla del lago que obviamente no navega. La emperatriz viuda Cixi lo mandó reconstruir a finales del XIX, y la acusación, que los historiadores matizan pero que en China todo el mundo repite, es que usó para eso y para el resto del palacio el dinero destinado a modernizar la armada.

    Poco después, esa armada fue destruida por Japón en 1894. Un barco de mármol que no flota, pagado con el dinero de los barcos que sí tenían que flotar.

  4. 04

    Domingo: el 798

    ⏱ 3 hAl noreste, cerca del aeropuerto

    El 798 nació como complejo de fábricas de electrónica militar que diseñaron y construyeron ingenieros de la Alemania del Este en los años cincuenta, cuando China y el bloque soviético eran amigos. Por eso tiene naves de estilo Bauhaus, con techos curvos y lucernarios orientados al norte para tener luz constante, que es exactamente lo que necesita un taller de artista.

    Cuando las fábricas cerraron en los noventa, los artistas ocuparon las naves por baratas, y hoy es el barrio de galerías de Pekín.

    Lo interesante es que no lo han limpiado: siguen ahí las consignas revolucionarias pintadas en las vigas de los años sesenta, junto a una galería de arte contemporáneo. Es la única parte de Pekín donde el siglo XX se ve sin filtro, y se pasea un domingo entero.

Preguntas frecuentes

¿Qué tramo de la Gran Muralla es mejor desde Pekín?

Mutianyu para casi todo el mundo: restaurado, con teleférico y la mitad de gente que Badaling, que es el más cercano y el más masificado. Si buscas muralla sin restaurar y sin nadie, Jinshanling. Ojo: la muralla sigue las crestas, así que no es un paseo, son escaleras.

¿Se ve la Gran Muralla desde el espacio?

No. Es larguísima pero mide entre cuatro y nueve metros de ancho, menos que una autopista, y desde órbita baja no se distingue a simple vista. El bulo viene de un libro de 1938, escrito antes de que nadie hubiera estado en el espacio, y los propios astronautas chinos lo han desmentido.

¿Cómo se come el pato pekinés?

Se pide entero y se comparte. Lo trinchan delante en unas cien lonchas. Lo bueno es la piel, y aquí el gesto local es mojar un trozo crujiente en azúcar y comérselo solo antes de montar los crepes con cebolleta, pepino y salsa. Con la carcasa hacen sopa si la pides.

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