Toronto: consejos prácticos
4 paradasActualizado julio de 2026
En 2015 Toronto se gastó treinta y un millones de dólares en repartir cien mil contenedores orgánicos con un cierre giratorio diseñado específicamente para que los mapaches no pudieran abrirlos. El alcalde declaró la victoria. Los mapaches tardaron unos meses en aprender a volcarlos para que el cierre girase solo, y en la ciudad hay ahora mapaches que abren contenedores a prueba de mapaches.

La historia es real, es famosa aquí y dice algo verdadero de esta ciudad: Toronto es ordenada, sensata, resuelve las cosas con ingeniería y presupuesto, y de vez en cuando la naturaleza o la realidad se ríen del plan. El resto de lo práctico es fácil: se habla inglés, todo funciona y el único enemigo serio es el invierno.
La ruta, parada a parada
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El invierno es de los serios
Toronto comparte latitud con Barcelona y no tiene nada que ver: aquí no hay corriente cálida ni mar que amortigüe, hay un continente entero al norte y un lago que congela el viento. En enero y febrero se está habitualmente entre cinco y quince bajo cero, y con el viento del lago la sensación baja bastante más. La nieve dura meses.
Eso lo cambia todo. Explica el PATH, esos treinta kilómetros de túneles bajo el centro. Explica que las terrazas desaparezcan cinco meses y vuelvan en abril con una alegría casi desesperada. Y explica una consecuencia práctica para ti: si vienes en invierno, la ciudad se ve pero no se pasea, y hay que planificar de interior en interior.
Si puedes elegir, ven entre mayo y octubre, y si te va el color, en octubre.
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El precio no es el precio
En Canadá, como en Estados Unidos, el precio de la etiqueta no incluye los impuestos: en Ontario se suma un trece por ciento en la caja, así que lo que ves en la carta o en el estante no es lo que vas a pagar. Descoloca a todo europeo y no hay manera de evitarlo: hay que sumarlo mentalmente.
Y encima va la propina, que aquí no es un gesto de agradecimiento sino parte del sueldo del camarero, que cobra menos por eso. Lo esperado en un restaurante es entre un quince y un veinte por ciento sobre el precio antes de impuestos, y el datáfono te lo va a ofrecer directamente con botones. No dejarla se considera una falta seria, no una opinión sobre el servicio.
Súmalo todo antes de decidir si un sitio te sale a cuenta: entre impuestos y propina, la cuenta sube un tercio.
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Los Maple Leafs y 1967
El hockey sobre hielo hace de religión en este país, y los Toronto Maple Leafs valen más que ningún otro equipo de la liga. No ganan la Stanley Cup desde 1967, que es la sequía más larga de la NHL con diferencia: cincuenta y nueve años. Hay gente jubilada aquí que no ha visto a su equipo ganar nunca.
Lo interesante para ti no es el dato, es lo que provoca: sacar el tema en un bar es la manera más rápida de tener conversación en esta ciudad, y produce una mezcla de humor negro y dolor genuino que es de lo más canadiense que vas a ver. Si te apetece ir a un partido, la temporada va de octubre a abril y las entradas son caras y difíciles. Y si no, el Hockey Hall of Fame está en el centro y explica por qué esto importa tanto.
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Datos en el móvil
En Toronto el móvil sirve sobre todo para una cosa concreta: saber dónde está tu tranvía. La red de tranvías es la más grande de Norteamérica y comparte carril con los coches en buena parte del recorrido, así que el horario teórico no significa nada y lo que necesitas es la posición real en tiempo real. Sin eso, esperas veinte minutos sin saber si viene.
La cobertura es buena en toda la ciudad y en el metro.
Una eSIM se activa antes de salir de casa y funciona al aterrizar, que aquí sirve para lo primero: comprobar si tu terminal es la 1 o la 3, porque de eso depende si tienes que coger el LINK Train antes que el tren al centro.
Preguntas frecuentes
¿Hay que dejar propina en Toronto?
Sí, y no es opcional: es parte del sueldo del camarero, que cobra menos por eso. Lo esperado en un restaurante es entre un 15 y un 20 % sobre el precio antes de impuestos. Y ojo: el precio de la carta no incluye impuestos, que en Ontario suman un 13 % en la caja. Entre las dos cosas, la cuenta sube un tercio.
¿Cuál es la mejor época para ir a Toronto?
De mayo a octubre, y si te va el color, octubre, cuando el arce cambia. El invierno es de los serios: entre cinco y quince bajo cero en enero y febrero, con viento del lago y meses de nieve. Por eso existe el PATH, treinta kilómetros de túneles bajo el centro.