Toronto en un día
9 h de ruta5 paradasMejor: De mayo a octubre. El invierno aquí es de los seriosActualizado julio de 2026
La torre CN no se construyó para que la mirases. En los años setenta, los rascacielos nuevos del centro estaban tapando las señales de radio y televisión de media ciudad, y la compañía ferroviaria Canadian National levantó una antena lo bastante alta para pasar por encima de todos. Quinientos cincuenta y tres metros. Fue la estructura exenta más alta del mundo durante treinta y dos años, y el mirador es un subproducto.

Ese patrón sirve para el resto del día: Toronto es una ciudad práctica que se explica por sus razones, no por su estética. Debajo del centro hay treinta kilómetros de túneles peatonales porque hace un frío insoportable. Y cada barrio es un país distinto porque la mitad de sus vecinos nació fuera de Canadá, que no es una metáfora: es el censo.
La ruta, parada a parada
5 PARADAS- 01
La torre CN
Quinientos cincuenta y tres metros, terminada en 1975 y la estructura exenta más alta del mundo hasta 2007: treinta y dos años en el número uno. La construyó Canadian National, una empresa de trenes, por una razón que no tiene nada que ver con el turismo: necesitaba una antena que superara a los rascacielos que estaban bloqueando la señal. Como la torre Eiffel, existe porque era útil.
Dentro está el suelo de cristal, de 1994, que fue el primero de su clase en el mundo: aguanta unas treinta y cinco toneladas, que el propio folleto traduce como catorce hipopótamos, y aun así todo el mundo lo pisa de puntillas.
Y arriba está el EdgeWalk: se sale al exterior, a trescientos cincuenta y seis metros, enganchado a un raíl y sin barandilla, a caminar por el borde de la corona. No es para todos y no hace falta que lo sea.
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El PATH
Debajo del centro de Toronto hay treinta kilómetros de túneles peatonales que conectan setenta y pico edificios, con tiendas, restaurantes y estaciones de metro, y es el complejo comercial subterráneo más grande del mundo según el Guinness. Se puede cruzar el centro entero sin salir a la calle.
Y el motivo es meteorológico y desesperado: en enero aquí se está a quince bajo cero con viento del lago, y una ciudad en la que nadie sale a la calle cinco meses al año no funciona. Así que la ciudad se metió debajo. Es feo, es un laberinto y la señalización es famosa por ser mala, pero es una respuesta honesta a un problema real.
Recórrelo un rato aunque sea verano: entender el PATH es entender por qué Toronto es como es.
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St Lawrence Market
Lleva funcionando en el mismo sitio desde 1803 y el edificio sur fue el ayuntamiento antes de ser mercado, cosa que todavía se ve en la fachada. Dentro hay carniceros, quesos, pescado y una densidad de puestos con cola que solo se da en los mercados que siguen dando de comer a un barrio y no a un folleto. Cierra los domingos y los lunes.
Lo que hay que pedir es el bocadillo de peameal bacon, que es el plato de Toronto.
Y ojo con el nombre: el «bacon canadiense» que te venden fuera de Canadá no es bacon. Es lomo de cerdo curado en salmuera y rebozado en harina de maíz, así que no tiene ni la grasa ni la textura del bacon de verdad. Se llamó peameal porque originalmente se rebozaba en harina de guisantes. Se come en un panecillo blando, con mostaza, de pie y a media mañana.
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Kensington Market
Aquí no hay mercado con techo, sino un barrio entero de casas victorianas pequeñas convertidas en tiendas, y su historia resume la de Toronto en cuatro manzanas: fue judío en los años veinte, había sinagogas y mercado al aire libre en la calle, luego portugués, luego caribeño, luego vietnamita, y cada oleada dejó su capa sin borrar la anterior. Hoy conviven todas.
El resultado es una esquina donde hay una panadería portuguesa, un puesto de fruta jamaicano, un taco y una tienda de discos, todo en cincuenta metros. En verano hay domingos peatonales en los que se cierra al tráfico y el barrio saca las mesas a la calle. Es el sitio donde mejor se ve por qué Toronto es la ciudad más diversa del planeta: no es un dato de estadística, es un barrio.
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Las islas, en ferry
Quince minutos de ferry desde el pie de los rascacielos y estás en un archipiélago sin coches, con playas, canales y bicicletas. La vista de la ciudad desde el ferry, con la torre CN saliendo del agua, es la postal de Toronto y solo se consigue desde aquí.
Y hay algo que casi nadie sabe: en las islas vive gente. Unas setecientas personas en una comunidad de casas de madera que existe desde hace más de un siglo, y que se pasó treinta años peleando contra los planes municipales de derribarlas para hacer parque. Ganaron en 1993 y siguen ahí, con arrendamientos protegidos.
Pasea por Ward’s Island: son callejuelas sin asfaltar, con jardines y bicis tiradas, a quince minutos del distrito financiero.
Preguntas frecuentes
¿Por qué se construyó la torre CN?
Porque los rascacielos nuevos del centro estaban tapando las señales de radio y televisión, y la compañía ferroviaria Canadian National levantó en 1975 una antena que pasara por encima de todos: 553 metros. Fue la estructura exenta más alta del mundo durante 32 años, y el mirador es un subproducto.
¿Qué es el PATH de Toronto?
Treinta kilómetros de túneles peatonales bajo el centro que conectan más de setenta edificios, con tiendas y estaciones de metro: es el complejo comercial subterráneo más grande del mundo. Existe porque en enero se está a quince bajo cero y una ciudad donde nadie sale cinco meses al año no funciona.
¿Qué es el peameal bacon?
El plato de Toronto, y no es bacon: es lomo de cerdo curado en salmuera y rebozado en harina de maíz, así que no tiene la grasa ni la textura del bacon. Se llamó peameal porque originalmente se rebozaba en harina de guisantes. Se come en bocadillo, con mostaza, en el St Lawrence Market.