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Un fin de semana en Punta Cana
18 h de ruta5 paradasMejor: De diciembre a abril. En verano hay sargazo y hay huracanesActualizado julio de 2026
El reparto que funciona es un día de barco, que es el que la gente recuerda, y un día de tierra para ver lo poco que hay tierra adentro y comer algo que no salga de un bufé. Con eso, dos días dan de sobra, si aceptas la premisa: aquí no se hace turismo de ciudad, se hace turismo de agua.

La excursión del sábado se vende en todos los mostradores del hotel y va a ser a Isla Saona. Está bien y es bonita de verdad, pero conviene ir sabiendo dos cosas que nadie te va a decir al vendértela: que buena parte del día es navegar, y que en la parada estrella te van a poner una estrella de mar en la mano para la foto. Esa foto la mata.
La ruta, parada a parada
5 PARADAS- 01
Sábado: Isla Saona
Saona se estira veinticinco kilómetros dentro del parque nacional Cotubanamá, sin carreteras y con dos pueblos de pescadores. La excursión estándar sale de Bayahibe, va en catamarán con ron y merengue a todo volumen, para en la piscina natural y vuelve en lancha rápida porque el catamarán tardaría el doble.
Las cuentas reales, que el mostrador no te da: cuenta hora y pico de furgoneta desde Bávaro hasta el embarcadero, y otro tanto a la vuelta. Del día completo, en la isla estás unas tres horas.
Sabiéndolo, funciona: la playa de Saona es de las buenas de verdad del Caribe y el parque impide que se construya nada. Sin saberlo, sales pensando que te has pasado la vida en una furgoneta.
- 02
La piscina natural, y la estrella de mar
A mitad de camino el barco para en un banco de arena en medio del mar, con un metro de agua y el fondo blanco: es la parada que sale en todas las fotos y es tan bonita como parece. Y en el fondo hay estrellas de mar grandes, naranjas, quietas.
Aquí va lo que hay que saber y lo que no te van a decir: una estrella de mar respira a través del agua, absorbiendo el oxígeno con unas branquias diminutas de la piel. Sacarla al aire para la foto es asfixiarla, y treinta segundos ya le hacen daño. Devolverla al agua «viva» no significa que sobreviva. Hay guías que te la ponen en la mano porque es lo que la gente pide.
Dile que no. Se ven perfectamente con la cara en el agua, y así siguen ahí el año que viene.
- 03
Sábado de noche: el colmado
Un colmado, la tienda de barrio que vende arroz, aceite y cigarrillos sueltos, saca a partir de las seis de la tarde unas sillas de plástico a la acera, pone la música a un volumen indefendible y se convierte en el bar del barrio. Hay uno en cada esquina de este país y es donde pasa la vida social entera.
No es una atracción y por eso funciona: nadie lo ha montado para ti. Se pide una Presidente grande, se comparte, y se está.
Si hay bachata sonando, fíjate en un detalle que cuenta medio país: esa música estuvo décadas prohibida en la radio por ser de pobres, y en 2019 la Unesco la declaró patrimonio inmaterial de la humanidad. Aquí eso se celebró como un gol.
- 04
Domingo: Altos de Chavón
Un pueblo mediterráneo de piedra del siglo XVI asomado a un cañón, con su iglesia, sus callejuelas y su anfiteatro romano. Todo es de los años setenta. Lo diseñó un escenógrafo de la Paramount para el conglomerado que era dueño de media isla, y se construyó a mano, piedra a piedra, sin maquinaria pesada, por artesanos dominicanos.
Es un decorado que decidió ser un pueblo de verdad y en buena medida lo consiguió: dentro hay una escuela de diseño asociada a la Parsons de Nueva York con alumnos reales, talleres de cerámica que funcionan y un anfiteatro de cinco mil personas que inauguró Frank Sinatra en 1982 y por el que han pasado desde Sting hasta Juan Luis Guerra.
Sabiendo lo que es, es fascinante. Creyéndotelo antiguo, es un timo.
- 05
Domingo: Higüey
Higüey aparece cuando dejas de mirar al mar: una ciudad dominicana normal de las que no salen en ningún folleto, con su mercado, su ruido, sus motoconchos y su gente haciendo cosas que no tienen que ver contigo. Es donde vive buena parte de la gente que trabaja en los resorts.
Y en medio tiene una cosa que descoloca: la basílica de Nuestra Señora de la Altagracia, terminada en 1971, que no es colonial ni lo pretende.
Es un arco de hormigón de ochenta metros diseñado por dos arquitectos franceses, brutalista y enorme, y es el centro de peregrinación más importante del país: el 21 de enero viene medio Caribe. Ver esa nave desde dentro justifica el viaje entero.
Preguntas frecuentes
¿Merece la pena la excursión a Isla Saona?
Sí, si sabes las cuentas: hay hora y pico de furgoneta hasta el embarcadero de Bayahibe en cada sentido, y del día completo estás en la isla unas tres horas. La playa es de las buenas de verdad del Caribe y está dentro de un parque nacional, así que no se puede construir nada.
¿Se pueden coger las estrellas de mar de la piscina natural?
No, y aunque el guía te ponga una en la mano: respiran a través del agua con unas branquias diminutas de la piel, y sacarlas al aire las asfixia. Treinta segundos ya les hacen daño y devolverlas al agua no garantiza que sobrevivan. Se ven perfectamente metiendo la cara en el agua.
¿Qué es Altos de Chavón?
Un pueblo mediterráneo del siglo XVI construido en los años setenta: lo diseñó un escenógrafo de la Paramount y lo levantaron a mano artesanos dominicanos. Dentro hay una escuela de diseño asociada a Parsons y un anfiteatro que inauguró Frank Sinatra en 1982. Sabiendo lo que es, fascina.