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Un fin de semana en Abu Dabi
20 h de ruta4 paradasMejor: De noviembre a marzo. Y el fin de semana aquí es sábado y domingoActualizado julio de 2026
La cúpula del Louvre Abu Dabi pesa aproximadamente lo que la torre Eiffel, mide casi doscientos metros de diámetro y parece estar flotando, porque los cuatro apoyos que la sostienen están escondidos dentro de los edificios de abajo. Es un truco de ingeniería descomunal ejecutado para conseguir un efecto: que algo enorme parezca ingrávido.

Ese truco es el emirato entero. Abu Dabi tiene la inmensa mayoría del petróleo del país y uno de los mayores fondos soberanos del planeta, y en vez de gastárselo en ser más alta que nadie, que es lo que hizo la vecina, se lo ha gastado en comprar prestigio: un Louvre, una mezquita monumental, un circuito de Fórmula 1 y una isla entera dedicada a museos. Un fin de semana aquí va de eso, y de lo que había antes, que está a hora y media hacia dentro y es lo mejor del emirato.
La ruta, parada a parada
4 PARADAS- 01
Sábado: la isla de los museos
Saadiyat, isla artificial dedicada entera a la cultura, guarda el Louvre, que es el motivo del viaje: la cúpula, la lluvia de luz y esa idea de ordenar el arte por épocas en vez de por civilizaciones, que hace que veas una máscara de África al lado de una escultura griega hechas el mismo siglo. Dale tres horas y no dos.
Y ahora la parte honesta del asunto: esa isla se anunció hace casi veinte años con un Guggenheim de Frank Gehry, un museo nacional con Norman Foster y una ópera de Zaha Hadid. El Guggenheim lleva más de una década de retrasos y sigue sin abrir. La ópera no se hizo. El museo nacional ha ido llegando muy tarde. O sea que la isla de los museos es, todavía, sobre todo un plan.
Eso no le quita nada al Louvre, que es magnífico. Pero conviene saber que lo que vas a encontrar es un museo espectacular en medio de un solar con carteles, y no el barrio cultural de los renders.
- 02
Sábado por la tarde: la mezquita
La Gran Mezquita Sheikh Zayed no cobra entrada, y por eso mucha gente cruza desde Dubái. Mármol blanco para cuarenta mil personas, patios con flores incrustadas en piedra y la mayor alfombra anudada a mano del mundo dentro.
Merece la pena saber qué estás mirando, porque no es una mezquita de una tradición concreta: se diseñó a propósito mezclando la arquitectura mogola de la India, la otomana y la morisca de al-Ándalus, con artesanos y materiales de dos docenas de países. Es una declaración deliberada: un país nuevo, sin arquitectura monumental propia, construyéndose una síntesis del mundo islámico entero.
Ve una hora antes del atardecer y quédate: al caer el sol se enciende la iluminación exterior, que cambia de tono según la fase lunar en la que esté esa noche. Del blanco a los azules. Es la mejor hora con mucha diferencia y también la más llena.
- 03
Domingo: Al Ain
A hora y media hacia el interior, pegada a la frontera con Omán, está Al Ain, y es lo mejor del emirato: la ciudad de donde venía la familia gobernante y donde hay un oasis real, con más de cien mil palmeras datileras, declarado Patrimonio de la Humanidad.
Lo que hay que ver ahí es el sistema de riego, que suena aburrido y es asombroso: se llama falaj y son canales subterráneos y a cielo abierto que traen el agua desde acuíferos y montañas a kilómetros de distancia, aprovechando solo la pendiente, sin bombas. Llevan funcionando tres mil años y siguen regando el oasis hoy, repartiendo el agua entre las parcelas por turnos medidos en tiempo. Se anda por el oasis a la sombra, con los canales corriendo al lado, y hace varios grados menos que fuera.
Al lado está Jebel Hafeet, una montaña de mil doscientos metros con una carretera de curvas hasta la cima, y en su falda hay tumbas de la Edad del Bronce de hace cinco mil años. Ese es el Abu Dabi que nadie visita.
- 04
Domingo por la noche: Yas
Yas, isla dedicada al ocio, reúne parques temáticos, centros comerciales y el circuito de Fórmula 1. Si viajas con niños es media razón para venir a esta ciudad. Si no, es una tarde curiosa.
La pieza es Ferrari World y su montaña rusa, que es la más rápida del mundo: pasa de cero a más de doscientos cuarenta por hora en unos pocos segundos, usando un sistema hidráulico como el de un portaaviones para lanzar los coches.
Hay que llevar gafas protectoras obligatorias, y no es una pose: a esa velocidad, un insecto en el ojo es un problema médico.
El circuito de F1 de al lado tiene su propia rareza: la carrera se corre al atardecer y acaba de noche, con toda la pista iluminada artificialmente, y fue la primera del calendario en hacerlo. Se puede visitar y hasta conducir en él fuera de temporada.
Preguntas frecuentes
¿Qué hacer un fin de semana en Abu Dabi?
Un día para la isla de Saadiyat y el Louvre, dale tres horas, más la Gran Mezquita al atardecer, cuando la iluminación exterior cambia según la fase lunar. Y otro para salir: Al Ain, a hora y media, con su oasis Patrimonio de la Humanidad regado por canales de tres mil años que siguen funcionando sin bombas, y la montaña de Jebel Hafeet con tumbas de hace cinco mil años en la falda.
¿Está abierto el Guggenheim de Abu Dabi?
No. Se anunció hace casi veinte años, junto con una ópera de Zaha Hadid que nunca se hizo, y lleva más de una década de retrasos. La isla de Saadiyat se vendió como un barrio cultural entero y todavía es, en buena parte, un plan. Eso no le quita nada al Louvre Abu Dabi, que está abierto y es magnífico, pero lo que vas a encontrar alrededor son solares con carteles.