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Dónde comer en Abu Dabi
3 h de ruta4 paradasMejor: De noche. Aquí se cena tarde y se cena fuera todo el añoActualizado julio de 2026
El limón que da su sabor a media cocina del Golfo se llama loomi y se hace así: se cogen limas, se hierven en agua salada y se dejan al sol hasta que se secan del todo, se ponen negras y quedan duras como piedras. Así se conservan años. Se echan enteras a los guisos o molidas, y lo que aportan no es acidez sino un amargor cítrico y ahumado que no se parece a nada y que es el sabor de esta parte del mundo.

Esa técnica cuenta de dónde viene todo esto: de una costa sin frigoríficos donde había que conservar como fuera, y de un comercio marítimo que traía especias de India y de Persia desde hace siglos. La cocina emiratí es eso: arroz, cordero o pescado, especias del océano Índico y limón negro. Aquí, a diferencia de la vecina, es algo más fácil de encontrar, porque la proporción de emiratíes es mayor y hay sitios que la hacen de verdad.
La ruta, parada a parada
4 PARADAS- 01
El machboos
El plato central de esta cocina: arroz de grano largo cocido con carne o pescado, cebolla, tomate, una mezcla de especias que aquí llaman bezar (cúrcuma, comino, canela, clavo, pimienta) y el limón negro, que se pincha y se echa entero. El arroz se hace en el mismo caldo de la carne, así que sale teñido y con todo el sabor dentro.
Y hay que fijarse en el parecido, porque no es casual: el machboos es primo hermano del biryani indio, del kabsa saudí y del plov persa. Todos son el mismo invento, adaptado en cada puerto. Esta costa lleva mil años comerciando con la India y con Persia, y la cocina es el registro más fiel de ese tráfico: las especias vinieron en barco, el arroz también, y aquí se cocinaron con lo que había, que era cordero, pescado y dátiles.
Comer machboos en Abu Dabi sabiendo eso convierte un plato de arroz en un mapa. Se come con la mano derecha y sin cubiertos, en los sitios donde se hace bien.
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El dátil, que no es un postre
El dátil no cierra aquí la comida como un dulce: hace de alimento básico y de rito social. Cuando entras en una casa o en un despacho te van a ofrecer dátiles y café árabe, el gahwa, que se sirve en una taza sin asa, se toma amargo y con cardamomo, y se acepta siempre aunque no te apetezca, porque rechazarlo es un feo.
Hay un protocolo que conviene saber: la taza se sostiene con la mano derecha, te la van a rellenar mientras no hagas nada, y para indicar que ya no quieres más se agita ligeramente de lado a lado antes de devolverla. Si no lo haces, te la siguen llenando.
Y sobre los dátiles: hay decenas de variedades y no son intercambiables, igual que las uvas. El khalas es suave y con sabor a caramelo, el medjool es enorme y carnoso, el sukkari es azucarado. En un país que fue durante siglos un desierto sin agua, un fruto que da calorías, se conserva un año y crece en la única planta que aguanta esto es lo contrario de una golosina: es la base de la supervivencia.
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Lo que come la ciudad
Como en toda esta región, la mayoría de la gente que vive en Abu Dabi nació fuera, y eso decide qué se come de verdad: paquistaní, indio, filipino, egipcio, libanés, sudanés. En los barrios del interior de la isla, lejos de la Corniche y de los hoteles, hay locales pequeños donde se cena por una fracción de lo que cuesta cualquier cosa en Saadiyat.
Lo libanés merece capítulo aparte porque aquí está espectacular y es lo más fácil de pedir: mesa llena de platos pequeños para compartir, hummus, moutabal, tabulé, kibbeh, carne a la brasa y pan recién hecho que llega hinchado. Se pide todo al centro y se come con pan en vez de con tenedor.
Y un consejo transversal: en el Golfo, el mejor indicador de que un sitio está bueno es que haya cola de gente que vive aquí a las diez de la noche, no que tenga vistas. Las vistas, en esta ciudad, se pagan aparte y se pagan caras.
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El pescado del Golfo
Antes del petróleo, esta gente vivía del mar: pescado y perlas. El pescado sigue siendo central y hay lonja en la ciudad donde se puede comprar y hacer que te lo cocinen ahí mismo, que es la mejor manera de comerlo. Se hace a la brasa, entero, con especias y limón, o en guiso con arroz.
Y hay un asunto que conviene saber porque tiene su miga: el hamour, el mero del Golfo, es el pescado favorito de aquí y está seriamente sobreexplotado. Los estudios locales llevan años avisando de que se pesca muy por encima de lo sostenible, y ha habido campañas del propio gobierno para que la gente coma otras especies. Está en todas las cartas igualmente.
Si te apetece hacer algo con esa información, pide sherry, safi o kingfish, que están mejor de población y saben igual de bien. Es una de las poquísimas ocasiones en que una decisión de carta significa algo, y aquí sí hay datos publicados.
Preguntas frecuentes
¿Qué se come en Abu Dabi?
Machboos, el plato central: arroz cocido en el caldo de la carne con especias y limón negro (loomi, una lima hervida y secada al sol hasta quedar negra y dura). Es primo del biryani indio y del kabsa saudí, y ese parecido cuenta mil años de comercio con la India y Persia. Dátiles y café árabe como rito social. Y lo que come la ciudad: libanés, indio, paquistaní y filipino en los barrios del interior, lejos de la Corniche.
¿Cómo se toma el café árabe?
En una taza pequeña sin asa, amargo y con cardamomo, sostenida con la mano derecha, y se acepta siempre que te lo ofrezcan porque rechazarlo es un feo. Te la van a rellenar mientras no hagas nada: para indicar que ya no quieres más, se agita ligeramente de lado a lado antes de devolverla. Va acompañado de dátiles, que aquí no son un postre sino un alimento básico.