París: consejos prácticos
5 paradasActualizado julio de 2026
Se dice bonjour al entrar. En una tienda, en una panadería, en una farmacia, al subir a un taxi, al dirigirte a alguien por la calle: primero bonjour, y después ya la pregunta. Suena a tontería de manual y es exactamente lo contrario: es la norma social más importante de este país y explica la mitad de la fama de bordes que tienen los franceses. No son bordes. Es que entraste en su tienda y empezaste a hablar sin saludar, y eso aquí es de mala educación.

El resto de París es fácil: la ciudad es pequeña, el metro llega a todo y se anda mejor que se conduce. Lo que queda por saber son cuatro cosas de calendario y de normas: qué día cierra cada museo, que en agosto la ciudad se vacía, que el billete de metro no vale para el RER del aeropuerto, y que hay carteristas donde hay turistas, aquí como en todas partes.
La ruta, parada a parada
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Bonjour, y por qué importa tanto
La regla no admite excepciones y cabe en una línea: al entrar en cualquier establecimiento, o al dirigirte a cualquier persona, lo primero que sale de tu boca es «bonjour», o «bonsoir» a partir de las seis de la tarde. Solo después va la pregunta. Y al salir, «merci, au revoir». No es opcional y no es folclore: en Francia, un local es un espacio semiprivado, y entrar sin saludar es como entrar en casa de alguien y no decir nada.
La consecuencia es enorme y muy poca gente la conecta: casi toda la fama de antipáticos que tienen los parisinos con los turistas viene de aquí. El turista entra y suelta «do you speak English?» a bocajarro, el dependiente lo registra como una grosería y responde con frialdad, y el turista concluye que los franceses son bordes.
Prueba a decir bonjour primero, aunque el resto lo digas en inglés, y verás que la ciudad cambia de carácter en un día. Es el consejo más barato y más rentable de esta página.
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Los días de cierre
Este error arruina más fines de semana en París que ningún otro, y no está en ninguna portada. El Louvre cierra los martes. El Musée d’Orsay y Versalles cierran los lunes. El Centro Pompidou cierra los martes. Muchos museos municipales cierran los lunes. Si vienes de viernes a lunes y no lo miras, te puedes encontrar con que la mitad de tu lista está cerrada el día que la tenías planificada.
Y hay dos cosas que juegan a tu favor si las conoces. Una: bastantes museos nacionales tienen entrada gratuita el primer domingo de mes, aunque eso significa cola y masa, así que es un arma de doble filo. Dos: algunos abren una noche por semana hasta tarde, y esas horas nocturnas son de lejos el mejor momento para ver el Louvre, porque los grupos ya se han ido.
Mira el calendario del museo antes de fijar el orden de tus días, no después.
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El billete de metro no vale para el aeropuerto
El metro y el RER comparten andenes en el centro y parecen lo mismo, pero no lo son: el metro es urbano y el RER es regional, y un billete de metro normal no cubre el RER hasta Charles de Gaulle. Ese trayecto tiene su propio billete, más caro, y no es una trampa: es que sales de la zona urbana.
Esto importa porque hay revisores y porque las multas no son simbólicas, y porque además con un billete insuficiente el torno de salida del aeropuerto simplemente no te deja pasar y te quedas encerrado con la maleta. Compra el billete correcto en la máquina.
La buena noticia, de nuevo, es Orly: como allí llega la línea 14, que es metro normal, ahí sí vale el billete de siempre. Es la excepción y por eso conviene recordarla.
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Agosto, y los carteristas
En agosto los parisinos se van y muchos bistrós de barrio cierran dos o tres semanas enteras, con un cartel escrito a mano en la persiana. Lo que se queda abierto es, sobre todo, lo pensado para el turista. Es el mismo fenómeno que en Roma y tiene la misma consecuencia: la ciudad se ve igual, pero se come peor. Si puedes elegir, ven de mayo a junio o en septiembre.
Y los carteristas: existen, y están exactamente donde te imaginas, que es donde hay gente mirando hacia arriba o consultando el móvil. La línea 1 del metro, los alrededores de la torre, Montmartre y las escaleras del Sacré-Cœur. No es una ciudad peligrosa y no vas a tener un problema, es que hay hurto de oportunidad.
Cartera en el bolsillo delantero, mochila delante en el metro, y no saques el móvil en mitad de una escalera mecánica. Con eso ya está.
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Datos en el móvil
En París el móvil hace dos trabajos concretos. Uno: las entradas, que aquí son casi todas con hora y con código en el teléfono (el Louvre, la Sainte-Chapelle, la torre, las catacumbas, Versalles). Dos: mirar el RER, porque con el Roissybus cerrado el RER B es la vía al aeropuerto y conviene ver si hay incidencias antes de salir del hotel con el vuelo encima.
La cobertura es buena en toda la ciudad y hay red en el metro.
Una eSIM se activa antes de salir de casa y funciona al aterrizar, que en CDG sirve para lo primero que vas a hacer: comprobar si tu RER es de los directos o de los que paran en todas, que son veinte minutos de diferencia.
Preguntas frecuentes
¿Son bordes los franceses?
No: es que no dijiste bonjour. En Francia se saluda al entrar en cualquier establecimiento y antes de preguntar nada, y no hacerlo se registra como una grosería. Casi toda la fama de antipáticos de los parisinos con los turistas viene de ahí. Di bonjour primero, aunque sigas en inglés, y la ciudad cambia de carácter.
¿Vale el billete de metro para ir al aeropuerto de París?
Para CDG no: el RER B es regional y tiene su propio billete, más caro. Con uno insuficiente el torno de salida no te deja pasar. Para Orly sí, porque desde 2024 llega la línea 14, que es metro normal sin suplemento de aeropuerto. Es la excepción.
¿Cuál es la mejor época para ir a París?
De mayo a junio o en septiembre. En agosto los parisinos se van y muchos bistrós de barrio cierran dos o tres semanas, así que solo queda lo pensado para el turista: la ciudad se ve igual pero se come peor. Y mira los días de cierre: el Louvre cierra los martes, y Orsay y Versalles, los lunes.