ES · EUR
My OzuMy Ozu

OZU /CHINA /SHANGHÁI /GUÍA

Un fin de semana en Shanghái

18 h de ruta4 paradasMejor: Octubre o noviembre. En verano la humedad es de otro planetaActualizado julio de 2026

EN CORTO

El museo que hay que ver aquí no sale en ninguna lista de los diez principales y está en Hongkou, al norte del río. Entre 1938 y 1941, unos veinte mil judíos que huían de la Alemania nazi acabaron en Shanghái por un motivo administrativo y brutal: era el único puerto del mundo al que se podía llegar sin visado. Ningún país los quería y aquí no hacía falta permiso de nadie.

El patio del museo de los refugiados judíos, con la antigua sinagoga Ohel Moshe al fondo
© Difference engine · CC BY-SA 4.0 · Wikimedia Commons

Con eso reservado para el domingo, el sábado es de la ciudad de siempre: el Bund, Pudong, la concesión francesa. Y hay una alternativa que compite y que gana si el tiempo acompaña: Suzhou está a veinticinco minutos en tren de alta velocidad y tiene jardines del siglo XVI declarados patrimonio mundial. Veinticinco minutos. Es más rápido que cruzar Shanghái.

La ruta, parada a parada

4 PARADAS
  1. 01

    Sábado: el Bund y Pudong

    ⏱ 6 h

    El primer día se reparte entre las dos orillas: la mañana en el Bund mirando la fachada de los años veinte, y la tarde cruzando a Pudong para subir a una torre y mirar hacia atrás. Es el recorrido obvio y funciona porque las dos mitades se explican mutuamente.

    El único consejo que cambia el día: no cruces en metro. Hay un ferry de línea que usan los de aquí para ir a trabajar, cuesta unas monedas y tarda cinco minutos, y te pone en mitad del río con las dos orillas a la vez.

    No es una excursión en barco ni tiene comentarios por megafonía: es transporte público, con gente que lleva la bici. Es el mejor trayecto de la ciudad y cuesta menos que un café.

  2. 02

    Sábado de noche: la concesión francesa

    ⏱ 3 h

    En el barrio de los plátanos se cena y se sale, y hay una arquitectura que hay que saber mirar: el shikumen, «puerta de piedra». Es un híbrido que solo existe aquí: por fuera es una casa adosada como las de Liverpool, con su marco de piedra en la puerta, y por dentro tiene un patio chino. Se agrupan en callejones estrechos, los longtang, que fueron la manera de vivir de esta ciudad durante un siglo.

    Hay dos versiones para verlo. Xintiandi es un barrio shikumen restaurado y convertido en zona de tiendas y restaurantes: es cómodo, es bonito y ya no vive nadie. Y hay callejones normales, dos calles más allá, donde la gente sigue tendiendo la ropa de ventana a ventana y cenando en la puerta.

    Ve a los dos y compara: el contraste explica lo que ha pasado en esta ciudad en treinta años mejor que cualquier museo.

  3. 03

    Domingo: el museo de los refugiados judíos

    ⏱ 3 hEn Hongkou, al norte del río, en metro

    En 1938 y 1939, un judío que quería salir de Alemania se encontraba con que ningún país lo aceptaba: hacía falta visado en todas partes y las cuotas estaban llenas o cerradas. Shanghái era la excepción porque no era exactamente de nadie: al estar dividida en concesiones, no había una autoridad única que exigiera papeles. Se podía comprar un billete de barco y llegar. Y unos veinte mil llegaron.

    Vivieron aquí, en Hongkou, en un barrio pobre que los japoneses convirtieron después en un gueto restringido. Pasaron hambre y pasaron la guerra, y casi todos sobrevivieron. El museo está en la sinagoga que usaron, con un muro con los nombres.

    Y hay algo que se te queda: la mayoría no eligió Shanghái porque quisiera venir. La eligió porque era el único sitio de la tierra que no le pedía permiso a nadie para existir. Se ve en dos horas y es lo mejor de esta ciudad.

  4. 04

    Domingo: el Museo de Shanghái

    ⏱ 3 hEn People’s Square, línea 1, 2 y 8

    Pocos museos de China dan lo que este, y su fuerte es una cosa muy concreta: los bronces rituales, vasijas de hace tres mil años, de las dinastías Shang y Zhou, cubiertas de figuras y monstruos fundidos con una técnica de moldes de arcilla que en Europa no existía. Verlos es entender que aquí ya había un Estado organizado cuando en el resto del mundo casi no había nada.

    También hay caligrafía, pintura, jade y muebles Ming, en un edificio redondo arriba y cuadrado abajo, con la misma idea del cielo y la tierra que el Templo del Cielo de Pekín.

    Es el plan perfecto para un domingo de lluvia, que en Shanghái es bastante probable, y es la mitad tranquila de un fin de semana que va de contrastes.

Preguntas frecuentes

¿Por qué había judíos refugiados en Shanghái?

Porque era el único puerto del mundo al que se podía llegar sin visado: al estar dividida en concesiones extranjeras, no había una autoridad única que exigiera papeles. Entre 1938 y 1941 llegaron unos veinte mil judíos que huían de la Alemania nazi, cuando ningún otro país los aceptaba. El museo está en Hongkou, en la sinagoga que usaron.

¿Qué es un shikumen?

«Puerta de piedra»: la arquitectura propia de Shanghái, un híbrido entre la casa adosada británica y el patio chino, agrupada en callejones estrechos llamados longtang. Fue la manera de vivir de la ciudad durante un siglo. Xintiandi es la versión restaurada y comercial. Dos calles más allá siguen los callejones donde vive gente.

¿Cuál es la mejor manera de cruzar el río en Shanghái?

El ferry de línea, no el metro: cuesta unas monedas, tarda cinco minutos y te pone en mitad del río con las dos orillas a la vez, el Bund de 1920 a un lado y Pudong a otro. No es una excursión, es transporte público, y es el mejor trayecto de la ciudad.

Más en Shanghái

OZU+1 sala VIP + 1 eSIM de 10 GB cada mes, y precios de miembro en todo29,99 € al mesConoce Ozu+ →