Shanghái: consejos prácticos
5 paradasActualizado julio de 2026
Antes de coger el avión hay que dejar resueltas dos cosas, y las dos van en el móvil. La primera: aquí se paga con Alipay o WeChat Pay hasta en el puesto de la esquina, y el efectivo prácticamente ha desaparecido. Las dos apps admiten tarjetas extranjeras, pero la verificación pide pasaporte y tarda, así que se hace en casa.

La segunda: muchos servicios y aplicaciones que usas a diario no están accesibles desde una conexión local china. Eso incluye buena parte de lo que tienes en la pantalla de inicio. No es un problema sin solución y hay maneras de llegar preparado, pero descubrirlo al aterrizar es la peor manera. En Shanghái, la conexión no es una comodidad: es la infraestructura del viaje entero.
La ruta, parada a parada
5 PARADAS- 01
Datos en el móvil
Conviene entender cómo funciona esto antes de viajar, sin promesas de nadie. Desde una conexión de datos local china, muchos servicios y aplicaciones de uso diario en Europa no están accesibles. Una eSIM de itinerancia funciona distinto: no te conecta a una red china como cliente local, sino que enruta tu tráfico a través de la red del operador que la emite, que está fuera del país. Por eso, en la práctica, suele comportarse como si estuvieras en casa.
No prometemos el comportamiento de ningún servicio ni de ningún operador: infórmate de tu caso concreto antes de salir.
Lo que sí es un buen consejo pase lo que pase: lleva descargado el mapa de la ciudad sin conexión, la dirección del hotel en caracteres chinos guardada en fotos, y las apps de pago ya configuradas y verificadas desde casa. Con eso, aunque algo falle, no te quedas parado.
- 02
Alipay y WeChat Pay
China se saltó la tarjeta de crédito: pasó del efectivo al móvil directamente, y hoy el pago por QR es la infraestructura del país. El taxi, el metro, el restaurante, el templo, el puesto de fruta: todo tiene su código. Un extranjero sin ninguna de las dos apps está fuera del sistema literalmente. Las dos permiten vincular tarjetas extranjeras y funciona bien, pero hay que hacerlo antes del viaje: piden subir el pasaporte, verificar la identidad y esperar. Hazlo en el sofá de casa con margen. Por ley te tienen que aceptar efectivo, y en un hotel o un restaurante grande no habrá problema, pero en la calle el problema no es que lo rechacen: es que no tienen cambio de un billete grande.
- 03
La humedad de agosto
Shanghái se asienta sobre el delta del Yangtsé, a nivel del mar y rodeada de agua, y en julio y agosto eso produce una humedad que descoloca incluso a quien viene del Caribe: no son los grados, son los treinta y cinco con una humedad que no deja evaporar el sudor. Se sale del metro y las gafas se empañan.
A eso se le suma la temporada de tifones, que va aproximadamente de julio a septiembre y que aquí no significa un desastre sino un día de lluvia horizontal y vuelos cancelados. La temporada buena es octubre y noviembre, que además es la del cangrejo peludo, y la primavera.
En invierno hace un frío húmedo que cala y, dato que sorprende, muchos edificios antiguos del sur de China no tienen calefacción central por una norma histórica: aquí eso se nota en enero.
- 04
El metro y el escáner
El metro de Shanghái suma más kilómetros de red que ningún otro del mundo, cuesta unas monedas, va señalizado en inglés y llega a los dos aeropuertos y a todo lo demás. Es la manera de moverse por esta ciudad, sin discusión: el tráfico en superficie de veinticinco millones de personas es lo que te imaginas.
Como en toda China, en cada estación el bolso pasa por un escáner de rayos X: no es un control ocasional, es en todas las entradas y todos los días. Añade un par de minutos por trayecto. Se paga con el móvil, con las mismas apps.
Y una cosa que la gente descubre tarde: el metro cierra pronto para lo que es una ciudad así, sobre las once, así que la vuelta de una cena larga suele ser en taxi.
- 05
La dirección, en chino
Lleva la dirección del hotel escrita en caracteres chinos, guardada como foto en el móvil y también en papel por si el móvil muere. No es una precaución exagerada: los taxistas rara vez leen el alfabeto latino, y el nombre comercial del hotel en inglés, que es el que tú te sabes, no le dice nada a nadie. Y una recomendación que funciona todo el viaje: cuando salgas del hotel, coge una tarjeta de la recepción con la dirección en chino y guárdatela en la cartera. Es lo que hace todo el que viaja mucho por China y resuelve el noventa por ciento de las conversaciones imposibles. Para lo demás, la app de traducción con la cámara funciona sorprendentemente bien con las cartas de los restaurantes.
Preguntas frecuentes
¿Funciona internet normal en China?
Desde una conexión de datos local, muchos servicios y aplicaciones de uso diario en Europa no están accesibles. Una eSIM de itinerancia enruta el tráfico a través de la red de su operador de origen, fuera del país, y por eso suele comportarse como en casa. No prometemos nada de ningún servicio: infórmate de tu caso antes de salir y lleva mapas descargados.
¿Cómo se paga en Shanghái?
Con el móvil: Alipay o WeChat Pay, hasta en el puesto de fruta. El efectivo casi no se usa y el problema no es que lo rechacen, es que no tienen cambio. Las dos apps admiten tarjetas extranjeras, pero configúralas antes de salir de casa: la verificación pide pasaporte y tarda.
¿Cuál es la mejor época para ir a Shanghái?
Octubre y noviembre: buen tiempo y temporada de cangrejo peludo. La primavera también. Julio y agosto tienen una humedad de delta que descoloca a cualquiera, con treinta y cinco grados en los que el sudor no evapora, y es además temporada de tifones.