Excursiones desde Shanghái
4 paradasMejor: Primavera y otoño. Los jardines de Suzhou se hicieron para esoActualizado julio de 2026
Veinticinco minutos en tren hasta una ciudad de jardines del siglo XVI declarada patrimonio mundial. Veinticinco: menos de lo que se tarda en cruzar Shanghái de punta a punta en metro. Se llama Suzhou y hay un dicho chino de hace mil años que dice que en el cielo está el paraíso y en la tierra están Suzhou y Hangzhou.

Esa es la ventaja de esta ciudad: el delta del Yangtsé es la región más rica de China desde hace siglos y está cosida por la red de alta velocidad más densa del mundo. Hangzhou está a cuarenta y cinco minutos, Nankín a hora y cuarto. Todo se hace en el día sin madrugar, con trenes cada pocos minutos y sin necesidad de contratar nada.
La ruta, parada a parada
4 PARADAS- 01
Suzhou
Suzhou se fundó hace dos mil quinientos años sobre una red de canales y se hizo riquísima con la seda, y sus mercaderes y funcionarios retirados construyeron jardines privados para demostrarlo. Quedan unos cuantos y nueve están declarados patrimonio mundial: el del Administrador Humilde, de 1509, es el mayor y el más famoso, y el nombre es una ironía porque el tipo que lo hizo era cualquier cosa menos humilde.
Un jardín chino no es un parque: es un cuadro tridimensional en el que se camina, diseñado para no verse entero nunca, con rocas del lago Tai elegidas una a una por su forma y ventanas que enmarcan escenas como si fueran pinturas.
Los mejores se ven a primera hora, antes de que lleguen los autobuses de Shanghái. Y hay canales, y hay barcas, y la parte vieja de la ciudad se anda entera. Con veinticinco minutos de tren, no hay ninguna excusa para no ir.
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Hangzhou y el Lago del Oeste
Ningún paisaje de Asia oriental ha influido tanto como el Lago del Oeste: durante mil años, poetas y pintores lo convirtieron en el modelo de lo que un paisaje debía ser, y se copió en jardines de China, Japón y Corea. Está declarado patrimonio mundial no por su naturaleza sino por eso: por ser una idea.
Y aquí está lo interesante: no es natural. El lago se fue formando y luego se mantuvo, se dragó y se dio forma a mano durante siglos.
Los diques que lo cruzan los mandaron construir poetas que además eran gobernadores, y uno lleva el nombre de Su Dongpo, que era las dos cosas.
Es un paisaje diseñado que lleva mil años pareciendo espontáneo, que es exactamente lo que pretende un jardín chino. Se pasea, se cruza en barca y se toma té verde de Longjing, que se cultiva en la colina de al lado.
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Zhujiajiao
Un pueblo de agua de hace mil setecientos años, con canales, puentes de piedra y casas colgadas sobre el agua, al que se llega en metro: la línea 17 acaba prácticamente en la puerta y sigue siendo Shanghái administrativamente. Es la excursión más fácil que se puede hacer aquí y por eso está siempre llena.
La honestidad manda decir lo que es: está restaurado y comercializado, con tiendas de recuerdos en las casas y barcas para turistas en los canales. No es un descubrimiento. Pero el trazado es real, el puente Fangsheng es de 1571 y los callejones de atrás, dos calles fuera del circuito, siguen siendo un pueblo.
Ve entre semana y por la mañana temprano, y funciona. Ve un domingo y te arrepientes.
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Nankín
Nankín ejerció de capital de China en varios momentos, incluida la República entre 1927 y 1937, y todavía se le nota en la escala: avenidas anchas, edificios de gobierno y una muralla Ming del siglo XIV que es la más larga del mundo y que todavía rodea buena parte de la ciudad. El mausoleo de Sun Yat-sen, en una colina con trescientos noventa y dos escalones, es el sitio al que va todo chino una vez.
Y está el Memorial de la Masacre de Nankín, que documenta lo que hizo el ejército japonés en esta ciudad en el invierno de 1937 y 1938. No es una visita agradable y no vamos a suavizarlo: hay una fosa común excavada y a la vista, y hay muros con nombres.
Es la visita más dura de esta lista y la que más se necesita para entender la relación entre China y Japón hoy. Ve sabiendo lo que hay y reserva la tarde para otra cosa.
Preguntas frecuentes
¿Cuál es la mejor excursión desde Shanghái?
Suzhou, a veinticinco minutos en alta velocidad: una ciudad de canales de hace 2.500 años con nueve jardines clásicos declarados patrimonio mundial. Hangzhou está a cuarenta y cinco minutos y tiene el Lago del Oeste. Las dos se hacen en el día sin madrugar y sin reservar nada.
¿Merece la pena Zhujiajiao?
Entre semana y por la mañana temprano, sí, un domingo, no. Es un pueblo de canales de hace mil setecientos años al que se llega en metro (línea 17), pero está restaurado y comercializado y se llena. El trazado y el puente de 1571 son reales, y los callejones de atrás siguen siendo un pueblo.
¿Es natural el Lago del Oeste de Hangzhou?
No del todo: se ha dragado, mantenido y dado forma a mano durante siglos, y los diques que lo cruzan los mandaron construir gobernadores que además eran poetas. Es un paisaje diseñado que lleva mil años pareciendo espontáneo, y es patrimonio mundial por eso: por ser el modelo que se copió en toda Asia oriental.