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Excursiones de un día desde Roma

4 paradasMejor: Primavera y otoño. En julio y agosto, las ruinas son un hornoActualizado julio de 2026

EN CORTO

A media hora en tren de cercanías hay una ciudad romana entera, con sus calles, sus bloques de pisos de cuatro plantas, sus bares con el mostrador de mármol y sus retretes públicos con veinte asientos seguidos y sin separación. Se llama Ostia Antica, era el puerto de Roma y casi nadie la visita, porque todo el mundo se va a Pompeya, que está a tres horas.

Las ruinas de Ostia Antica, la ciudad portuaria de Roma que casi nadie visita
© Hermetiker · CC BY-SA 3.0 · Wikimedia Commons

Ese es el resumen de las excursiones desde aquí: la ciudad tiene alrededor cosas que en cualquier otro país serían el destino principal y que aquí quedan en segunda fila porque compiten con el Coliseo. Tívoli, los Castelli, la Vía Apia. Todo está a menos de una hora y todo es de cercanías o de autobús, sin trenes de alta velocidad ni reservas.

La ruta, parada a parada

4 PARADAS
  1. 01

    Ostia Antica

    ⏱ 5 hMedia hora en el tren de Porta San Paolo, con billete de metro

    Ostia hacía de puerto de Roma y llegó a tener cien mil habitantes. No la enterró un volcán: la mató el río, que fue depositando limo hasta dejarla a tres kilómetros del mar, y la abandonaron. Eso la conservó igual de bien y sin la carga dramática de Pompeya, y sin sus colas: aquí se pasean calles enteras sin cruzarse con nadie.

    Lo que la hace mejor que cualquier libro es lo cotidiano. Hay bloques de pisos de cuatro alturas con escaleras, que es como vivía de verdad la gente y no en villas. Hay un bar con el mostrador de mármol y los huecos de las ánforas. Hay una lavandería. Y hay unas letrinas públicas con veinte asientos seguidos sin ninguna separación, porque ir al baño era un acto social.

    Se llega en media hora con un billete de metro normal.

  2. 02

    Tívoli: Villa Adriana y Villa d’Este

    ⏱ 8 hUna hora en tren o autobús al este

    Villa Adriana no cabe en la idea de casa de campo: son ciento veinte hectáreas, del tamaño de una ciudad pequeña, que el emperador Adriano se hizo construir en el siglo II para reproducir los sitios que le habían gustado en sus viajes por el imperio. Un trozo de Egipto, un trozo de Atenas. Es el capricho arquitectónico más grande que se ha permitido nunca una sola persona y se recorre en tres horas.

    A seis kilómetros está Villa d’Este, del XVI, que es lo contrario: pequeña, vertical y obsesionada con una sola cosa, el agua. Tiene quinientas fuentes y ni una bomba: todo funciona por gravedad desde hace cuatro siglos, con el agua del río canalizada colina arriba. Hay una que tocaba un órgano hidráulico y vuelve a hacerlo. Las dos juntas son el día completo y ninguna de las dos está masificada.

  3. 03

    La Vía Apia

    ⏱ 5 hAutobús desde el centro. Los domingos se cierra al tráfico

    Se empezó en el año 312 antes de Cristo y llegó a unir Roma con Brindisi, seiscientos kilómetros. Los primeros kilómetros saliendo de la ciudad conservan los adoquines originales de basalto, con los surcos gastados por las ruedas de los carros, y se puede andar por encima. No es una reconstrucción: es la piedra que pisaron.

    A los lados están las tumbas, porque la ley romana prohibía enterrar dentro de la ciudad y los ricos competían por tener el mausoleo más visible junto a la carretera principal. Y debajo están las catacumbas, kilómetros de galerías donde los cristianos enterraban a los suyos.

    El día para venir es el domingo, cuando cortan el tráfico y la vía es solo de los que van andando o en bici. Es la excursión más barata de esta lista y de las mejores.

  4. 04

    Los Castelli Romani

    ⏱ 6 hUnos 40 minutos en cercanías al sureste

    A cuarenta minutos al sureste hay una docena de pueblos colgados en el borde de un volcán apagado, con dos lagos redondos en los cráteres. Frascati, Castel Gandolfo, Nemi. Es donde Roma se va los domingos a comer, y es donde los papas tenían su residencia de verano hasta hace poco: los jardines de Castel Gandolfo se pueden visitar.

    La razón para venir es una institución que no existe en otra parte: la fraschetta. Eran las bodegas que vendían su vino y permitían que te llevaras la comida de casa. Hoy sirven embutido, queso y porchetta en mesas de madera con mantel de papel, y sigue sin haber carta. Se pide vino de la casa por jarra y se come lo que hay.

    Es el domingo romano y no aparece en ninguna guía en inglés.

Preguntas frecuentes

¿Qué es Ostia Antica y merece la pena?

El puerto de la Roma antigua, una ciudad entera de cien mil habitantes conservada a media hora del centro y con un billete de metro normal. No la enterró un volcán: la abandonaron cuando el río la dejó sin mar. Tiene bloques de pisos, bares y letrinas públicas de veinte asientos, y casi nadie va.

¿Se puede ir a Pompeya en el día desde Roma?

Se puede, pero son unas tres horas por sentido y un día durísimo. Si lo que quieres es ver una ciudad romana conservada, Ostia Antica está a media hora, se ve mejor y no tiene colas. Deja Pompeya para un viaje a Nápoles, que es donde tiene sentido.

¿Se puede caminar por la Vía Apia original?

Sí. Los primeros kilómetros saliendo de Roma conservan los adoquines de basalto originales del 312 antes de Cristo, con los surcos gastados por las ruedas de los carros. El domingo cortan el tráfico y la vía queda solo para peatones y bicis, que es el día para ir.

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