Un fin de semana en Delhi
20 h de ruta4 paradasMejor: Febrero-marzo u octubre. Es una ventana estrecha y hay motivosActualizado julio de 2026
Delhi son siete ciudades y eso no es una figura retórica de folleto: son siete capitales distintas, fundadas por siete poderes distintos a lo largo de mil años, cada una en un sitio ligeramente diferente de la misma llanura. Cuando un imperio caía, el siguiente no reconstruía encima: se iba unos kilómetros más allá y empezaba otra. Por eso hoy hay ruinas monumentales repartidas por todo el mapa, y algunas están en medio de una rotonda.

Esa es la clave para montar un fin de semana aquí, porque Delhi es enorme y no se recorre andando de un sitio a otro. No intentes hacer una ruta geográfica: haz una ruta cronológica. Un día para lo mogol y lo anterior, que está en el sur, otro para la Delhi de Shah Jahan y la de los británicos, que están al norte y en el centro. Y el metro entre medias, que es lo que hace esto posible.
La ruta, parada a parada
4 PARADAS- 01
Sábado por la mañana: el sur, lo más antiguo
El sur de Delhi guarda la parte más antigua: aquí estuvieron las primeras ciudades. El Qutub Minar es la parada evidente (el minarete de ladrillo más alto del mundo, la mezquita hecha con piedras de templos demolidos, el pilar de hierro que no se oxida) y hay que verlo.
Pero lo que casi nadie hace es lo que hay justo al lado, y es lo mejor de esta ciudad: el parque arqueológico de Mehrauli. Es un bosque urbano con más de cien monumentos dentro (tumbas, mezquitas, un pozo escalonado, palacetes), de mil años de épocas distintas, en ruinas, sin restaurar, sin vallas, sin entradas y sin prácticamente nadie. Se anda entre ellos como quien pasea por un parque cualquiera.
Después de la cola del Qutub Minar, cruzar ahí y estar solo en una tumba del siglo XIII es un contraste que no se olvida. Ve por la mañana temprano.
- 02
Sábado por la tarde: Nizamuddin
Al lado de la tumba de Humayun, en un laberinto de callejones estrechos que no parece llevar a ninguna parte, está el santuario sufí de Nizamuddin, uno de los sitios de peregrinación vivos más importantes del sur de Asia. Lleva funcionando desde el siglo XIV, sin interrupción, y ahí está la diferencia con casi todo lo demás de esta lista: no es un monumento, es un sitio de culto lleno de gente rezando.
Se entra descalzo, con la cabeza cubierta, y va todo el mundo: musulmanes, hindúes, sijs. Lo que hay que saber es el día: los jueves al anochecer se canta qawwali, que es música devocional sufí, en el propio patio del santuario, y no es un espectáculo para turistas sino la liturgia normal del sitio.
Se está una hora sentado en el suelo, entre la gente, escuchando. Ve con respeto y sin cámara en la cara. Deja una ofrenda si te apetece.
Es de las cosas más intensas que se pueden hacer en esta ciudad y no cuesta nada.
- 03
Domingo por la mañana: la cocina de los diez mil
En el centro de Delhi, a un paso de Connaught Place, hay un templo sij, el Bangla Sahib, con un estanque y cúpulas doradas. Es bonito, pero no es por eso por lo que hay que ir: hay que ir por la cocina.
Funciona el langar, que es una institución central del sijismo: una comida gratuita, para cualquiera que aparezca, sin preguntar quién es, de qué religión ni si tiene dinero. Aquí se sirven miles de raciones al día, todos los días del año, y todo lo hacen voluntarios: gente pelando ajos en montañas, amasando pan en cadena, fregando ollas del tamaño de una bañera. Se puede entrar a verlo, se puede sentar uno en el suelo en fila con todo el mundo a comer, y se puede echar una mano si quieres.
Se entra descalzo y con la cabeza cubierta, dan pañuelos en la puerta. Es probablemente lo que más te vas a llevar de Delhi.
- 04
Domingo por la tarde: los jardines y las tumbas
En el centro de la Delhi buena, los Lodi Gardens ofrecen un parque grande y arbolado, con césped, senderos y gente haciendo deporte, picnic y yoga a última hora de la tarde. Y en medio del césped, sin más, hay cinco o seis tumbas monumentales de los siglos XV y XVI, de las dinastías que gobernaron esto antes de los mogoles. Enormes, con cúpula, abiertas.
Nadie las trata como monumentos, y esa es exactamente la gracia. Hay chavales jugando al críquet al lado de una tumba de quinientos años, señores mayores dando su paseo por dentro de un mausoleo y parejas sentadas en las escaleras. En Europa eso estaría vallado y con entrada de doce euros. Aquí es el parque del barrio.
Ve una hora antes de que se ponga el sol, que es cuando se llena de gente y cuando la luz da en la arenisca roja. Es el mejor sitio de Delhi para no hacer nada.
Preguntas frecuentes
¿Qué hacer un fin de semana en Delhi?
Organízalo por épocas, no por geografía: un día para el sur antiguo (Qutub Minar y el parque de Mehrauli, con cien monumentos y nadie dentro) más el santuario sufí de Nizamuddin, que los jueves por la noche tiene qawwali. Y otro para el centro: el langar del templo sij de Bangla Sahib, donde se da de comer gratis a miles de personas al día, y los Lodi Gardens al atardecer.
¿Por qué se dice que Delhi son siete ciudades?
Porque lo es, literalmente: siete capitales distintas fundadas por siete poderes distintos a lo largo de mil años, cada una en un punto algo diferente de la misma llanura. Cuando caía un imperio, el siguiente no reconstruía encima: se iba unos kilómetros más allá y empezaba otra. Por eso hay ruinas monumentales repartidas por todo el mapa, y alguna en medio de una rotonda.